Cronología del 'caso Messi': del burofax para salir este verano del Barça a la resignación de quedarse por no ir a juicio

Messi, con la nueva camiseta del Barça
Messi, con la nueva camiseta del Barça
FC Barcelona

La efervescencia del 'caso Messi' había bajado notablemente en los últimos días previos a anunciar su decisión de quedarse. Lo que parecía un divorcio traumático e inevitable ha pasado a ser un calentón del jugador, que aún no se ha pronunciado y que pase lo que pase ha quedado muy señalado por su actitud.

La reunión entre Jorge Messi y Josep María Bartomeu acabó con una declaración impactante. En apenas 24 horas, el padre y representante del futbolista pasó de decir que estaba "muy difícil" que siguiera en el Barça a que ya se planteaban seguir, al menos, hasta 2021 y luego irse libre.

En el fondo, la intención de Messi no había cambiado mucho, pero estaba dispuesto a retrasarlo. El problema de la cláusula liberatoria y la dificultad para conseguir un sitio fuera del club de toda su vida ha hecho que el futbolista se replantee su futuro. Lo que se ha vendido como un aflojamiento en la presión de Messi a Bartomeu no es más que la resignación de que no puede irse sin provocar un gran lío judicial que tampoco le resolvería mucho o, al menos, a tiempo. Todo ello asesorado por el ya exbufete del propio club.

Messi se queda tras mucha polémica. Desde el día del envío del famoso burofax hasta este viernes 4 de septiembre en el que ha confirmado que seguirá un año más, el argentino ha estado intentando evitar un juicio con la entidad que le ha dado todo. Tanto a él como a su familia, ya que los pequeños y Antonella se habían tomado mal la posibilidad de dejar la Ciudad Condal.

Eso no implica que vaya a ser una estancia cómoda en este año. Las durísimas críticas hacia Bartomeu forman parte del anuncio de su continuidad, y habrá que ver si le pasan aún más factura, como todo apunta.

Messi tendrá que trabajar ahora en su relación con Koeman, que no ha empezado de la mejor manera. No se ha empezado a entrenar a las órdenes del neerlandés, pero ahora tendrá que volver a Sant Joan Despí para ponerse a tono en esta pretemporada. ¿Se atreverá el neerlandés a castigar a Messi por indisciplina?

La afición y Guardiola, a la espera

Desde el primer momento, la afición se ha puesto del lado de su ídolo. La desastrosa política deportiva y social de Bartomeu le han convertido en el foco de las iras, manifestaciones incluidas a las puertas del Camp Nou.

El giro de acontecimientos ha hecho que se pase de las súplicas a la suspicacia: ¿ha sido todo una estrategia de los Messi? Si finalmente no sólo no se va, sino que además renueva (con aumento de sueldo), ¿cómo se lo tomará la grada? No es su intención, pero ya nadie se fía.

El capitán culé no quería una salida traumática, en cualquier caso, al menos de cara a la afición. Messi es consciente de que es un ídolo como pocos ha habido en la historia del Barcelona, posiblemente el mayor. El problema es que su beligerante estrategia inicial ha hecho que un sector de los fans empiecen a verle como parte del problema y no de la solución.

El sueño de volver a jugar a las órdenes de Pep Guardiola se aplaza, al menos, un año. El Manchester City, cuyas cuentas están vigiladas por la UEFA, no estaba en condiciones de pagar los 700 millones de esa cláusula de rescisión, pero tampoco 200 o 300. Además, la unión del técnico de Santpedor con el Barça es notable y no quería que le consideren un traidor. La mayor puñalada que podría darles sería llevarse a Messi. 

Otro asunto es 2021. Si el '10' argentino cumple con su idea de irse libre próximo verano, todo sería negociar la ficha y ya (que no es poco). Pase lo que pase, la decisión de Messi ha enrarecido su próxima temporada que, de momento, apunta a ser la última vestido de azulgrana.

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