
Un viaje en el tiempo al Siglo de Oro a través de la gastronomía
La cultura culinaria de Alcalá de Henares tiene influencia castellana y madrileña, con alusiones a Cervantes y al ‘Quijote’
FOTO: ©Hugo Fernández_Comunidad de Madrid
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Después del memorable "En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme" que da comienzo al Quijote, en la siguiente frase que escribió Miguel de Cervantes, usó una referencia culinaria para describir a su protagonista y contexto social: "Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda".
En apenas estas tres líneas, el ilustre alcalaíno ya le dice al lector que Don Quijote es austero, pues la carne de vaca de su olla es más barata que la del carnero, pero con cierta pretensión de hidalguía, ya que toma lentejas los viernes (día de abstinencia de carne para los cristianos) y se permite un pequeño lujo los domingos.
La gastronomía en el Quijote es un elemento fundamental para entender la forma de vida, costumbres y visión del mundo en la España del Siglo de Oro, y el escritor la usa como recurso y símbolo social, moral y literario. Así pues, la gastronomía de Alcalá de Henares, cuna de Cervantes, se ve influida por ella y trae recuerdos de alusiones culinarias del Quijote, siendo también un espejo fiel de la historia de la ciudad como cruce de diferentes culturas. ¡Buen provecho!
Una gastronomía castellana y madrileña 'de Oro'
En los fogones de este enclave Patrimonio de la Humanidad se entrelaza el legado castellano y la influencia madrileña para dar lugar a una de las cocinas más completas, ricas y variadas de la Comunidad de Madrid. Sus recetas se han transmitido de generación en generación y sirven para comprender la historia alcalaína, desde los productos frescos de la vega del río Henares hasta los asados y guisos del recetario clásico, combinando sencillez, tradición y memoria cultural.
Cada restaurante, taberna y pastelería ofrece una experiencia única; sin embargo, hay platos que no pueden faltar en la mesa. Comencemos, ya que hemos mencionado a Cervantes y al Quijote, por explicar qué son los duelos y quebrantos. Se trata de una receta que combina huevos, tocino, sesos y chorizo en la sartén. Javier Lerma, de la concejalía de turismo de Alcalá de Henares, señala que Miguel de Cervantes no solo está presente en el patrimonio de la ciudad, sino que forma parte esencial de su gastronomía.

"Cervantes no solo está muy presente en el patrimonio de Alcalá de Henares, sino que forma parte esencial de su gastronomía".
El plato principal es la tradicional sopa de ajo, o sopa castellana. Elaborada con pan, ajo, pimentón, caldo y huevo, es capaz de calentar al más friolero y de calmar el hambre de los más voraces. Igualmente, las migas manchegas, un plato de aprovechamiento que sirve para sacar partido del pan duro, se mezclan con ajo, chorizo, panceta y un huevo frito por encima.

De segundo, un buen asado de carne de cordero, cabritillo o cochinillo es un auténtico banquete en Alcalá de Henares, ya que se prepara a leña y mucha paciencia, para lograr una carne tierna y jugosa. Asimismo, hay opción de pescado al horno, acompañado de patatas panaderas, siendo el besugo, la lubina y la dorada los favoritos de los alcalaínos.
En los fogones de este enclave Patrimonio de la Humanidad se entrelaza el legado castellano y la influencia madrileña para dar lugar a una de las cocinas más completas, ricas y variadas de la Comunidad de Madrid.
La cultura del tapeo en Alcalá de Henares
Más allá de sentarnos en uno de sus restaurantes y tabernas tradicionales, para saborear bien Alcalá de Henares hay que hacerlo en las barras y terrazas e irse de tapeo. Las zonas más recomendadas son la calle Mayor y alrededores del casco histórico, como la plaza de Cervantes y la Catedral Magistral.
También por la zona universitaria y el Colegio Mayor de San Ildefonso. Alcalá de Henares fue la primera urbe diseñada y construida especialmente como una ciudad universitaria. Fue fundada por el cardenal Cisneros en 1499 y sirvió como modelo para otros centros de enseñanza en Europa y América, y como aporte a la definición del idioma español.

A la hora del tapeo, no pueden faltar los huevos rotos con chorizo y patatas, las gambas al ajillo con toque madrileño y, para el verano, las ensaladas, gazpachos y salmorejos. Los bares más recomendados por los entendidos son Indalo tapas, La Posada, El Quinto Tapón, Cervecería Tupamaro, Taberna Rusty o la vinoteca El Tempranillo.
Además, la prueba de la gran cultura alcalaína que hay alrededor de la tapa queda patente en los muchos eventos culinarios que se celebran durante el año: la Semana Gastronómica de febrero, la popular Ruta de las Tapas de septiembre, o las Jornadas Gastronómicas Cervantinas, celebradas en torno a las fiestas conmemorativas del nacimiento y bautizo de Miguel de Cervantes, en octubre. Estas últimas están declaradas de Interés Turístico Nacional y reúnen actividades culturales y de ocio, y el mercado temático más grande de Europa dedicado al Siglo de Oro cervantino, explica Javier Lerma.
Un hueco para el postre
Por supuesto, siempre hay que dejar hueco para el postre y visitar alguna de las muchas pastelerías locales de Alcalá de Henares. El dulce más emblemático es la costrada, que consiste en capas de hojaldre rellenas de crema y merengue. Asimismo, son imprescindibles las rosquillas de Alcalá, bañadas en crema de yema y cubiertas con un glaseado clásico.

También son típicas las almendras garrapiñadas, bien caramelizadas y crujientes. Se pueden encontrar en cualquier pastelería alcalaína, aunque Lerma recomienda adquirirlas en el convento de las clarisas de San Diego, que por algo son popularmente conocidas como las 'monjas almendreras'. Las tejas de almendra son un clásico de las ferias y fiestas. Además, en Pascua y Semana Santa, la repostería adquiere especial protagonismo, y el hornazo relleno, los penitentes de bizcocho y las torrijas de pan en leche y miel no pueden faltar.

Dónde comer en Alcalá de Henares
Los restaurantes de Alcalá de Henares mezclan tradición y vanguardia. La Hostería del Estudiante (perteneciente a la Red Nacional de Paradores) es el establecimiento más conocido y con más tradición de la ciudad. Aquí, lo que Lerma recomienda probar “sí o sí” son las migas con chocolate, una de las costumbres alcalaínas más arraigadas. Reservar en Ambigú, Ki-jote o Kuoco también es un acierto seguro.
Para quienes quieran darse un homenaje como ocasión especial, Eximio, del chef alcalaíno Fernando Martín, figura en la Guía Michelin y está ubicado a pocos metros de la Catedral Magistral de Alcalá. Su nombre es un guiño a la misma, pues es un sinónimo del término "magistral".

Los restaurantes de Alcalá de Henares mezclan tradición y vanguardia. No podemos irnos sin probar las migas con chocolate de La Hostería del Estudiante.
Cómo llegar a Alcalá de Henares desde Madrid
Una forma diferente de llegar a Alcalá de Henares es con el Tren de Cervantes. Creado en 1997, en temporada, parte de la estación de Atocha-Cercanías y, en 35 minutos, te sumerge en la vida y obra del escritor en un viaje amenizado por actores que rinde homenaje a la obra cervantina.
Otras formas de llegar a Alcalá de Henares son a través de las líneas del tren de cercanías C2 y C7 que parten de Atocha y de Chamartín, la línea de autobús interurbano 223 que sale de Avenida América o, en transporte privado, por la autovía del nordeste A-2.
Para un fin de semana inolvidable en esta histórica ciudad madrileña donde comer bien, existen diferentes guías oficiales que se pueden consultar en la página oficial de turismo de Alcalá de Henares.