Alcalá de Henares

Viajar al Siglo de Oro a través del paladar

Gastronomía en Alcalá de Henares

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Viajar al Siglo de Oro a través del paladar

Gastronomía en Alcalá de Henares

La cocina de esta ciudad Patrimonio de la Humanidad se nutre de influencias castellanas y madrileñas siendo una de las más completas, ricas y variadas de la Comunidad de Madrid.

Miguel de Cervantes, nacido en Alcalá de Henares, abre las primeras páginas de El Quijote con una referencia culinaria para describir a su protagonista y contexto social: “Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos”. Esta descripción, hoy en día, sigue resumiendo muy bien la gastronomía de Alcalá de Henares, siendo un espejo fiel de la historia de la ciudad como cruce de diferentes culturas.

En los fogones de esta ciudad Patrimonio de la Humanidad se entrelaza el legado castellano y la influencia madrileña para dar lugar a una de las cocinas más completas, ricas y variadas de la Comunidad de Madrid. Sus recetas se han transmitido de generación en generación y sirven para comprender la historia alcalaína, desde los productos frescos de la vega del río Henares hasta los asados y guisos del recetario clásico, combinando sencillez, tradición y memoria cultural.

"La gastronomía de Alcalá de Henares forma parte del patrimonio inmaterial de esta ciudad y, como la misma ciudad, ha ido evolucionando con las costumbres y con la diversidad cultural de una ciudad milenaria abierta a otras culturas. Hoy en día, como destino turístico de primer orden, la tradición de la cocina castellana se funde con otros sabores traídos desde los variados orígenes de su población y con la innovación constante", explica Javier Lerma, de la concejalía de turismo de Alcalá de Henares.

Por eso, visitar esta ciudad es una gran oportunidad para conocer su patrimonio histórico y cultural y, sobre todo, disfrutar de su gastronomía. Para descubrir sus principales atractivos, existen diferentes guías oficiales que se pueden consultar en la página web de Turismo de Alcalá de Henares.

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La plaza de Cervantes es uno de los puntos de interés más icónicos de Alcalá de Henares. ©Hugo Fernández/Comunidad de Madrid
La gastronomía de Alcalá de Henares forma parte del patrimonio inmaterial de esta ciudad y, como la misma ciudad, ha ido evolucionando con las costumbres y con la diversidad cultural de una ciudad milenaria abierta a otras culturas

Una gastronomía de Oro

La fundación de la Universidad de Alcalá en 1499, reconocida como Patrimonio Mundial de la UNESCO, supuso el impulso del desarrollo cultural y urbano de la ciudad. La llegada de estudiantes y profesores transformó la ciudad y dejó un importante legado arquitectónico que aún evoca el Siglo de Oro.

Esta riqueza histórica se refleja en su gastronomía. Cada restaurante, taberna y pastelería ofrece una experiencia única, sin embargo, hay platos que no pueden faltar en la mesa. "La gastronomía complutense del siglo XXI combina platos de tradición castellana con platos de otras regiones y países y con la innovación que desde hace algunas décadas inunda las cocinas de los numerosos restaurantes de Alcalá", indica Lerma.

Comencemos, ya que hemos mencionado a Cervantes y El Quijote, con qué son los duelos y quebrantos. Se trata de una receta que combina huevos, tocino, sesos y chorizo en una sartén. El plato principal es la tradicional sopa de ajo o sopa castellana. Elaborada con pan, ajo, pimentón, caldo y huevo, es capaz de calentar al más friolero y de calmar el hambre de los más voraces. Igualmente, las migas manchegas, un plato de aprovechamiento que sirve para sacar partida del pan duro al mezclarse con ajo, chorizo, panceta y un huevo frito por encima.

De segundo, un buen asado de carne de cordero, cabritillo o cochinillo es un auténtico banquete en Alcalá de Henares, ya que se prepara a leña con mucha paciencia, para lograr una carne tierna y jugosa. Asimismo, hay opción de pescado al horno acompañado de patatas panaderas, siendo el besugo, la lubina y la dorada los favoritos de los alcalaínos.

Alcalá de Henares
El pescado al horno es uno de los platos favoritos de los alcalaínos. ©MASÁNCHEZ/Comunidad de Madrid
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El restaurante Ki-Jote es un restaurante alcalaíno de fusión mediterránea-japonesa. ©Comunidad de Madrid

Por supuesto, siempre hay que dejar hueco para el postre y visitar alguna de las muchas pastelerías locales de Alcalá de Henares. "Hay postres bien arraigados en la repostería local que siguen siendo muy populares como la costrada alcalaína, las almendras garrapiñadas de Alcalá o las rosquillas de Alcalá, a los que se pueden unir otros menos conocidos como los bigotes de Cervantes", recomienda Lerma.

Aunque las típicas almendras garrapiñadas, "bien caramelizadas y crujientes", se pueden encontrar en cualquier pastelería alcalaína, Lerma recomienda visitar el Convento de las Clarisas de San Diego, ya que por algo son popularmente conocidas como las ‘monjas almendreras’. Además, en Pascua y Semana Santa, la repostería adquiere especial protagonismo y el hornazo relleno, los penitentes de bizcocho y las torrijas de pan en leche y miel no pueden faltar.

La gastronomía complutense del siglo XXI combina platos de tradición castellana con platos de otras regiones y países y con la innovación que desde hace algunas décadas inunda las cocinas de los numerosos restaurantes de Alcalá

Dónde comer en Alcalá de Henares

Los restaurantes de Alcalá de Henares mezclan tradición y vanguardia. Para Lerma, "son muchos los restaurantes de alto nivel que ofrecen cocina de gran calidad para todos los bolsillos". Alcalá Gastronómica Fomentur reúne una veintena de restaurantes que acumulan muchos premios y reconocimientos, aunque fuera de ella también prosperan otros muchos restaurantes dignos de mención.

La Hostería del Estudiante, que pertenece a la Red Nacional de Paradores, es el establecimiento más conocido y con más tradición de la ciudad, donde, según comenta Lerma, "escritores de la Generación del 27, entre muchos otros personajes de la historia de España, pudieron degustar las famosas migas con chocolates alcalaínas".

También recomienda reservar en restaurantes más innovadores como Eximio by Fernando Martín, distinguido con un Bib Gourmand de la Guía MICHELIN. Asimismo, Ambigú y Ki-jote son un acierto seguro.

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En la Hostería del Estudiante hay que probar sus famosas migas con chocolate. ©MASánchez/Comunidad de Madrid
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El restaurante Eximio cuenta con múltiples reconocimientos como un Bib Gourmand de la Guía MICHELÍN ©Comunidad de Madrid

Por supuesto, más allá de sentarnos en uno de sus restaurantes y tabernas tradicionales, para saborear bien Alcalá de Henares hay que hacerlo en las barras y terrazas e irse de tapeo. Las zonas más recomendadas son en los soportales de la calle Mayor y alrededores del casco histórico, como la plaza de Cervantes y la Catedral Magistral. También, por la zona universitaria, en la plaza de San Diego.

"Desde los años 80, Alcalá era conocida como un lugar donde cada bebida iba acompañada con una tapa, desde las más sencillas hasta las más sofisticadas. Tras las huellas de los bares pioneros en ofrecer una tapa gratuita con la bebida, fueron uniéndose muchos establecimientos hasta convertir a Alcalá en una especie de “capital” madrileña de la tapa", explica Lerma.

Conocer Alcalá más allá del paladar

Para descubrir la esencia de Alcalá de Henares es imprescindible pasear por su casco histórico. Para Javier Lerma, la ruta más recomendada recorre la Universidad, la plaza de Cervantes, la calle Mayor, la Casa Natal de Cervantes y las plazas de las Bernardas y de los Santos Niños.

Entre sus imprescindibles destacan el Colegio Mayor de San Ildefonso, sede del Premio Cervantes; el Corral de Comedias, uno de los teatros históricos más singulares de Europa; los espacios vinculados a Miguel de Cervantes; el antiguo Hospital de Antezana; el Museo Arqueológico y Paleontológico de la Comunidad de Madrid, MARPA; y monumentos como el monasterio de San Bernardo y la Catedral Magistral. Aunque, como dice Lerma, "Alcalá no se conoce en un día ni en tres". Por eso, para quienes dispongan de más tiempo, la ciudad ofrece numerosos palacios, colegios, iglesias y conventos que completan un excepcional patrimonio histórico.

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La calle Mayor y alrededores del casco histórico son las zonas más populares para ir de tapeo. ©Hugo Fernández/Comunidad de Madrid

Además, fuera del casco histórico se encuentra la ciudad romana de Complutum, la única ciudad romana visitable de la Comunidad de Madrid, donde pueden descubrirse restos arqueológicos, pinturas murales y espacios que permiten imaginar la vida en la antigua ciudad. La visita arqueológica puede completarse con la Casa de Hippolytus, en las inmediaciones, donde destaca su mosaico.

Para ampliar la escapada, se pueden organizar excursiones a Nuevo Baztán, Loeches, Olmeda de las Fuentes y Santorcaz. Una forma diferente de llegar a la ciudad es a bordo del Tren de Cervantes, una iniciativa creada en 1997 que parte de la estación de Atocha-Cercanías y llega a Alcalá en unos 35 minutos, con un recorrido amenizado por actores que acercan a los viajeros a la vida y obra de Miguel de Cervantes y rinden homenaje a su legado literario.

También es posible llegar en las líneas C2 y C7 de Cercanías, desde las estaciones de Atocha y Chamartín; en el autobús interurbano 223, que sale de Avenida de América; o en transporte privado, a través de la autovía del Nordeste (A-2).

Más información en Visit Madrid.

Alayans Studio

Reportaje: Paula Pardo Luz - Diseño: Laura García Huertos y Lucía Porras Torrecilla - Maquetación web: Javier Asuar

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