
“No sería quien soy si no hubiera hecho karate”
Contenido creado para una empresa, marca u organización que ha pagado su producción y publicación y que cuentan con su aprobación.
Sandra Sánchez, mejor karateka del mundo, se abre a mí en su Talavera de la Reina natal para descubrirme los secretos de su deporte, disciplina que le dio el oro en los Juegos Olímpicos de Tokio, tierra originaria de esta arte marcial
"En el karate se trabaja para romper la barrera del ‘no puedo’ y ver hasta dónde somos capaces de llegar"
La primera mujer en la historia que ha sido distinguida como ‘Karate-do Legend’ es consciente que los medios de comunicación realizan una buena labor, pero queda mucho por hacer, sobre todo a nivel de profesionalización. “Al final, si los patrocinadores no llegan es muy difícil poder dedicar tu vida a entrenar”, argumenta. “Iberdrola fue mi primer patrocinador, cuando había ganado solo un europeo. Me gusta porque luego van llegando los éxitos, vas creciendo, te siguen acompañando en ese camino y tú quieres que sean parte también de todo lo bueno que estás viviendo”, continúa.
Además, considera a su familia su pilar fundamental y ha antepuesto su bienestar al karate. Sin ir más lejos, recién entrada en el Centro de Alto Rendimiento de Madrid, a su madre le detectaron un cáncer y decidió mantenerse en su hogar. “No pensaba que eso me iba a alejar tanto de la competición, aunque elegiría una y un millón de veces estar cerca de mi familia”, comenta. Le apartó momentáneamente, pero su Do (‘camino’, en japonés) estaba marcado para hacer historia. Comenzó a entrenar con Jesús del Moral, que se convirtió en su pareja, y el trayecto culminó con la medalla de oro olímpica en Tokio 2020.
Esta presea le sigue removiendo sentimientos “porque ese día al final te explotan tantas emociones que no te da tiempo a sentirlas”. Cuando era niña, su madre le cambiaba la medalla por un ejemplar de la revista 'Súper Pop'. Se autocalifica como un desastre a la hora de organizar sus trofeos y confiesa que, cuando empezó a hacerlo, le ocurrió un hecho inesperado.
En 2020, su nombre entró a formar parte de los récords Guinness por ganar 35 podios consecutivos en el circuito mundial. “En una competición, luchas por lograr el oro, pero esto no lo esperaba. Un día me llegó un 'e-mail' y me hizo mucha ilusión”, dice la deportista. Cuenta que al ganar se acordaba de sus sobrinos, de su hermano, de su familia… a los que siempre saludaba por televisión, haciendo un corazón y el símbolo del infinito a la cámara. “En definitiva, a la gente que al final, realmente ha recorrido ese camino contigo”, afirma.

Mis nervios estaban a flor de piel ante la perspectiva de realizar un kata con Sandra Sánchez, lo que me hizo preguntarle por su estrategia para combatirlos. Me respondió: “Los nervios siempre existen, pero aprendes a convivir con ellos. Les gano un poco la batalla sabiendo que he hecho un trabajo previo tan bueno”. Y con dedicación me siguió transmitiendo enseñanzas sobre un elemento, el kata, que para ella es magia.
Tras retirarse del deporte de alta competición después de su oro en Tokio, comparte su conocimiento para canalizar la energía que lleva dentro. Entrena entre 2 y 3 horas al día, da seminarios, tiene una plataforma para enseñar karate 'online' a la gente que tiene menos recursos y se mete “en todos los proyectos que pueda imaginar”. Todo para seguir difundiendo los valores de un deporte en el que para ella no importa la discapacidad o la no-discapacidad. “El cómo te hace sentir que puedes crecer como persona, como karateka, el sentir que puedes ir superando tus límites, el respeto, la tradición, la empatía, la disciplina... Todo eso no entiende de discapacidad”, concluye antes de invitarme a realizar katas con ella en una de las experiencias más transformadoras de mi vida.



