
El festival que convierte la sostenibilidad en parte del espectáculo
En su séptima edición, el festival consiguió volver a reunir en la Universidad Complutense a miles de asistentes dispuestos a disfrutar de los conciertos de sus artistas favoritos.
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EN COLABORACIÓN CON ENDESA
El verano termina, pero el pasado fin de semana hubo una última oportunidad para disfrutar y divertirse antes de decirle adiós: el festival Jardín de las Delicias. Durante los días 18 y 19 de septiembre, el cuadro de El Bosco abandonó el museo para cobrar vida en pleno corazón de Madrid. La Universidad Complutense, lugar en el que se celebró el evento, se convirtió en un universo paralelo en el que la música, los espectáculos, la gastronomía y las propuestas de ocio se unieron para crear una experiencia única que llevó al público a olvidarse, al menos por un rato, de la vuelta a la rutina.
A las 15:00 horas se abrieron las puertas y comenzaron a llegar los primeros asistentes, muchos de ellos habituales del festival y otros que acudían por primera vez. Los conciertos eran el principal reclamo, pero pronto quedó claro que había mucho más por descubrir: sorprendentes decorados, propuestas gastronómicas y diferentes actividades completaban la programación. Para los veteranos, esta nueva edición confirmaba por qué habían decidido volver; para los primerizos, la jornada dejaba ganas de repetir el próximo año.
"El Jardín de las Delicias fue nuestro primer festival. Queríamos estar en festivales que fueran especiales y, sobre todo, en los que tuviéramos trabajo por hacer en la parte de sostenibilidad. Pero luego, al final, lo que nos ha atrapado son las sensaciones, ver a la gente disfrutar. Me gusta mucho ver cómo la gente entra, porque, según lo hacen, se les pone una sonrisa tremenda al ver lo bonito que es y todo lo que hay más allá de la música", explicaba Ignacio Asensi, responsable de Patrocinios de Endesa, empresa patrocinadora del festival.
De artistas consagrados a nuevos talentos
Tras seis ediciones, el festival Jardín de las Delicias se ha consolidado como una de las grandes citas del panorama de la música en español. Este año, el cartel no ha dejado indiferente a nadie. Por el escenario Endesa han pasado grandes figuras como Dani Martín, Viva Suecia, Marlena, Taburete, Despistaos, Nil Moliner o Marlon. Aunque el festival también apuesta por perfiles más emergentes, como Mafalda Cardenal o Inazio.
"El Jardín de las Delicias fue el primer festival al que asistí como público en mi vida y también fue el primer festival en el que toqué. De alguna manera, yo sigo empezando en el mundo de la música y que grandes compañías y marcas apuesten por el talento joven y se preocupen por cuidar y acompañar desde muy temprano las carreras de los artistas es muy importante. No puedo estar más agradecido", nos contaba Inazio, envuelto en nervios justo antes de subir al escenario. Una vez encima, se sintió como en casa al comprobar que el público cantaba sus canciones enteras.
"El Jardín de las Delicias fue el primer festival al que asistí como público en mi vida y también fue el primer festival en el que toqué", Inazio
Algo parecido les ocurrió a Marlon. No es la primera vez que la banda toca en el festival, pero siempre que lo han hecho se han sentido tan a gusto que ya lo consideran "el jardín de su casa". "Volver aquí es como recargar energías. Veníamos con muchas expectativas y yo creo que las hemos superado todavía más, así que estamos muy contentos", explicaban tras un concierto en el que el público lo dio todo.

Para Tere!, el Jardín de las Delicias también fue una gran oportunidad para darse a conocer. Ella fue la ganadora, entre un total de 447 propuestas artísticas, de la segunda edición del concurso de talento emergente Endesa Play. El premio era poder tocar en el festival y fue la primera en dar un concierto en el escenario Bosque el viernes 18 de septiembre.
La sostenibilidad también forma parte del espectáculo
Pero más allá de la música, el Jardín de las Delicias tiene como eje central la sostenibilidad. De hecho, Endesa y EMT prepararon un acto de apertura del festival el pasado 17 de septiembre: Inazio se subió a un autobús 100% eléctrico en el que interpretó varios temas en formato acústico durante el trayecto desde la plaza de la Villa hasta la Puerta del Sol. A su llegada, el músico continuó la actuación en pleno centro de la ciudad ante la sorpresa de turistas, viandantes y curiosos que se fueron congregando alrededor.
Con esta sorpresa se presentaba el acuerdo que facilitó la movilidad de los asistentes durante las dos jornadas del festival. Desde las 14:00 hasta las 03:00 horas, se puso un servicio especial de autobuses lanzadera gratuitos desde Moncloa hasta el recinto, y viceversa, para promover el uso del transporte público y reducir las emisiones. Además, gracias a Endesa, se habilitaron 50 plazas gratuitas a los primeros 50 coches eléctricos que llegaron al aparcamiento de la Ciudad Universitaria.

“Vimos muy interesante entrar en la música porque había una demanda dentro del sector en cuanto a hacer los eventos más sostenibles. Creemos que es fundamental poder ayudar desde áreas como el suministro, el transporte o el reciclaje”, afirmaba Ignacio Asensi. Por su parte, el público también valora poder acudir a festivales comprometidos con el cuidado del planeta: "Me parecen medidas estupendas, es imprescindible que se cuente con este tipo de medidas en estos eventos", decía una de las asistentes que acudió al evento en el autobús lanzadera.
Pero eso no es todo. La circularidad también tiene protagonismo, especialmente este año. Tanto la señalética como los decorados se reutilizan edición tras edición. Además, en esta ocasión, se trasladarán hasta Sevilla, donde se celebrará por primera vez el festival los días 17 y 18 de octubre. "Estamos muy contentos de poder acompañar y ayudar a que el Jardín de las Delicias siga creciendo año tras año", apuntaba Asensi.
"Creemos que es fundamental poder ayudar desde áreas como el suministro, el transporte o el reciclaje", Ignacio Asensi
Además de lo ambiental, el evento cuenta con un avanzado Plan de Accesibilidad para crear un recinto cada vez más accesible, inclusivo y disfrutable. En el ámbito de la igualdad y la diversidad, el festival dispone del Protocolo Jardín, diseñado para prevenir y actuar contra cualquier tipo de acoso o discriminación.
Así, música, diversión, gastronomía y sostenibilidad se unen de forma única en el Jardín de las Delicias para despedir el verano por todo lo alto. Ahora solo queda contar los días para la edición del año que viene o, por qué no, viajar hasta Sevilla para seguir disfrutando de este universo.