Dan Jørgensen

Dan Jørgensen

Comisario de la UE

Desde las secadoras de tambor hasta el envío de mensajes de texto: cómo nos ayuda la UE a reducir la factura de energía

La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, este lunes en el Consejo de Energía de la UE.
La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, en el Consejo de Energía de la UE el pasado diciembre.FRANCOIS LENOIR
Opinión

Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos.

29 jul 2025 - 10:30
  • Debemos conseguir que nuestros electrodomésticos sean más inteligentes y limpios y menos costosos.
  • Se prevé que, entre 2020 y 2040, el número de hogares de la UE que dispondrán de secadoras aumentará un 35%.

¿En qué se diferencia un político de una secadora? Uno no para de dar vueltas, emite un sonido monótono y es todo bombo. La otra es una máquina que sirve para secar la ropa. Con este chiste un poco tonto pretendo ilustrar un argumento importante. Si queremos impulsar la seguridad y la asequibilidad del suministro energético y la acción por el clima, debemos conseguir que nuestros electrodomésticos sean más inteligentes y limpios y menos costosos.

Desde 2009, las normas de diseño ecológico de la UE han servido exactamente para eso: lograr que los televisores, los frigoríficos y las lavadoras sean mucho más eficientes y permitan ahorrar miles de millones en las facturas de energía. En 2023, por ejemplo, el ahorro medio en la factura energética de los hogares que se derivó de la regulación de determinados productos ascendió a 287 euros.

Y con esto volvemos a las secadoras. Se prevé que, entre 2020 y 2040, el número de hogares de la UE que dispondrán de ellas aumentará un 35%. Si vamos eliminando progresivamente los productos menos eficientes desde ya, podremos reducir tanto nuestro gasto energético como nuestras emisiones de carbono en los próximos años.

¿Qué está haciendo, entonces, la UE? En primer lugar, estamos procurando que las etiquetas energéticas sean más racionales y comprensibles, pasando de una gama A+++ a D a una gama A a G. Como en el colegio, la nota A corresponderá a los mejores de la clase: en el caso de las secadoras, se tratará de los aparatos que ofrezcan las mejores prestaciones y tengan la mayor eficiencia energética.

Además, estamos ayudando a los consumidores a aprovechar la tecnología más reciente y más sostenible: a partir de ahora, solo se permitirá la comercialización de secadoras con tecnología de bomba de calor. Por último, estamos facilitando la reparación de las secadoras: los fabricantes tendrán que poner las piezas de recambio a disposición y al alcance de los consumidores y los talleres de reparación.

No estamos regulando únicamente determinados aspectos de los electrodomésticos, sino también de los dispositivos portátiles. Reconozcámoslo: la mayoría de nosotros pasamos demasiado tiempo mirando nuestro teléfono. Tenemos aplicaciones para charlar con nuestros amigos. Tenemos aplicaciones para mantenernos al tanto de las noticias. Incluso tenemos aplicaciones que nos ayudan a reducir el uso de aplicaciones.

La UE no puede ayudarnos a desengancharnos de nuestros teléfonos, pero sí a gastar menos dinero y a ahorrar más energía. Gracias a la UE, los nuevos teléfonos y tabletas inteligentes que entren en el mercado serán más duraderos, más eficientes y más fáciles de reparar. Hemos fijado requisitos mínimos de fabricación para que estos productos tengan una mayor resistencia a las caídas, las rayaduras, el polvo y el agua.

También deberán utilizar baterías más duraderas, con una capacidad mínima de 800 ciclos de carga, y las actualizaciones de los sistemas operativos estarán ahora disponibles durante más tiempo: al menos cinco años a partir de la fecha en que se descatalogue el producto.

Hemos introducido también nuevas normas que permiten acelerar el suministro de piezas de recambio y facilitar a los reparadores profesionales el acceso a estas piezas. Además, estamos ayudando a los consumidores a hacer compras más informadas y sostenibles.

Los nuevos teléfonos y tabletas inteligentes ahora deben ofrecer información sobre la eficiencia energética, la vida útil de las baterías y la durabilidad. Por primera vez, tendrán además que mostrar un índice de reparabilidad que irá desde la letra A (más reparable) a la letra E (menos reparable). La etiqueta, junto con la ficha de información del producto, estará disponible y se podrá consultar en línea.

¿Qué significa todo esto para los consumidores? Según nuestras previsiones, los consumidores europeos ahorrarán 20.000 millones de euros de aquí a 2040 gracias a las medidas que hemos introducido para los teléfonos y las tabletas inteligentes.

Esperamos también que la regulación de las secadoras permita a los consumidores ahorrar unos 2.800 millones de euros en las facturas de la energía a lo largo de ese mismo período. Así que, al final, quizá la comparación entre los políticos y las secadoras no sea tan disparatada: cuando trabajamos con eficiencia, podemos ayudarle a ahorrar.

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