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Rosie López, la mallorquina que emprendió en su isla siguiendo la vocación de su madre y su abuela

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En este tercer episodio de Oportunidades que cambian vidas de CaixaBank visitamos SCHWA, en Palma de Mallorca, para conocer a su CEO, Rosie López, que nos cuenta como pasó de estudiar Física a abrir su propia academia de idiomas con tan solo 24 años.

Hay decisiones que cambian una vida. Rosie López tenía claro que quería construir la suya sin esperar a que llegara la oportunidad perfecta. En plena crisis económica, mientras estudiaba en la universidad y escuchaba constantemente que el futuro laboral era incierto, decidió tomar su propio camino. Con solo 24 años abrió una pequeña academia de idiomas en Palma de Mallorca que, años después, se ha convertido en Grupo SCHWA, una cadena de academias, con una filosofía educativa propia, que acoge a estudiantes de todas las edades.

De una madre profesora a una academia propia

La enseñanza siempre ha estado presente en la vida de Rosie. Su madre era profesora de inglés y fue quien sembró en casa la pasión por los idiomas, una vocación que, finalmente, su hija acabaría heredando. Por otra parte, su padre, carpintero y extremeño natal, siempre ha estado a su lado, transmitiendo a ella y a su hermano una educación marcada por el esfuerzo y conseguir lo que uno se propone. "La verdad que nos han dado una educación con mucha disciplina, bastante estricta, pero a la vez con mucha libertad". Nacida en Mallorca, asegura sentirse profundamente unida a la isla: "Amo Mallorca. He vivido en otros lugares, pero siempre vuelvo, porque no me imagino mi vida en otro sitio”.

Aunque siempre fue muy estudiosa, su trayectoria dio un giro de 180 grados. Comenzó la carrera de Física convencida de que los números marcarían su futuro, pero pronto descubrió que aquello no era lo que realmente le hacía feliz. Cambió de rumbo y se matriculó en un Máster en Estudios Ingleses, sin imaginar que ese cambio acabaría convirtiéndose en el inicio de su nueva aventura. "Siempre pensé que haría algo de números y, al final, lo he encontrado dentro de mi propia empresa, que en vez de ser profesora soy empresaria".

Rosie y su hija viven en Mallorca, la isla donde la emprendedora comenzó su proyecto de éxito
Rosie y su hija viven en Mallorca, la isla donde la emprendedora comenzó su proyecto de éxitoA.S.

Mientras impartía clases particulares, cada vez eran más las personas que acudían a ella para aprender inglés. Aquella demanda le hizo ver que existía una oportunidad. "Empecé a pensar qué podía hacer... como tenía muchos estudiantes que me pedían ayuda, pensé: Tengo suficiente para montar una academia de idiomas. Y así lo hice".

No fue una decisión fácil, pues su familia al principio no se lo tomó muy bien. "Yo era muy buena estudiante y ellos esperaban que hiciera un máster, un doctorado... les sorprendió que no quisiera seguir estudiando". Sin embargo, hubo una persona que creyó en ella desde el principio: su abuela Margalida, que también era empresaria. "Tú te pareces a mí y esto es lo que tienes que hacer", le decía. Tanta fue su ilusión que llevaba los folletos de la academia en el bolso y los repartía por el mercado del pueblo. "Era una mujer muy fuerte, muy valiente, yo creo que intento parecerme a ella".

Mucho más que aprender idiomas

Lo que comenzó siendo una pequeña academia, bautizada como SCHWA, un fonema que Rosie descubrió en la universidad, fue creciendo enormemente hasta, a día de hoy, convertirse en una marca consolidada en el sector. En apenas unos meses ya contaban con más de un centenar de alumnos, lo que permitió a la mallorquina empezar a formarse también como empresaria.

SCHWA ha ido creciendo hasta convertirse en una marca consolidada en el sector.
SCHWA ha ido creciendo hasta convertirse en una marca consolidada en el sector.A.S.

Actualmente, SCHWA ofrece clases presenciales y online de inglés, alemán y español para alumnos desde un año hasta edades más avanzadas, además de una plataforma que permite enseñar idiomas a estudiantes de cualquier parte del mundo.

En SCHWA ofrecen clases presenciales y online de inglés, alemán y español para alumnos de todas las edades

Sin embargo, Rosie insiste el punto diferencial de su academia va mucho más allá de la gramática. "Lo que nos hace diferentes no es solo la metodología, que también, es que nosotros tenemos una filosofía educativa". Porque, como explica, "no solamente enseñamos idiomas. Yo siempre digo que enseñar el idioma es una excusa que nosotros tenemos para enseñarles un montón de habilidades transversales".

La ayuda que lo hizo posible

Para poner en marcha SCHWA necesitaba algo más que ilusión y ganas de enseñar. Rosie no tenía patrimonio, ni nómina, y tenía claro que no quería pedir ayuda económica a su familia. Fue entonces cuando apareció el microcrédito de MicroBank. "La ayuda de MicroBank fue esencial para poner este proyecto en marcha", comenta.

Rosie rememora perfectamente aquel primer día en la oficina de CaixaBank de su pueblo: "Me atiende una directora súper empática, me dedica un momento, que creo que eso es súper especial. Me escucha, me dice que haga un plan de empresa y ponen en marcha todo". Aquella ayuda fue el impulso definitivo para convertir una idea en una empresa. "Sin esa ayuda no estaríamos aquí hoy”, afirma emocionada.

Mirar al futuro sin dejar de aprender

Después de más de una década de crecimiento, Rosie sigue pensando que esto solo acaba de empezar. La emprendedora reconoce que SCHWA es el resultado del trabajo de muchas personas y que el éxito nunca ha sido un camino en solitario. "Creo que lo estamos haciendo en equipo. Lo creamos juntos, no es que yo sola esté haciendo esto". Hoy, Rosie lidera un equipo de más de 20 personas, todas ellas formadas bajo la filosofía educativa que define a la academia.

SCHWA es una academia de idiomas con una filosofía educativa única.
SCHWA es una academia de idiomas con una filosofía educativa única.A.S.

Su objetivo ahora es seguir creciendo para que cada vez más personas puedan aprender idiomas a través de un modelo educativo diferente. Está convencida de que cualquier persona puede hacerlo, siempre bajo un método adecuado: "A nadie se le da mal aprender idiomas, simplemente no ha tenido un buen profesor, un buen método o una buena filosofía".

Cuando mira atrás, se para a ver todo el camino recorrido desde aquella joven de 24 años que decidió apostar por sí misma y por una idea propia. Pero lo que realmente le ilusiona es todo lo que aún está por venir. "Espero algún día sentarme, mirar hacia atrás y realmente decir: 'Lo hemos conseguido y es muy grande'". Aunque, si hay una frase que resume su forma de mirar hacia el futuro es: "Lo que más me emociona de todo esto es todo lo que me queda por aprender".

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