Los cuarteles generales de los dos grandes partidos, donde se velan armas para la batalla de hoy, parecen ajenos a las enormes expectativas que el debate ha suscitado en la opinión pública. PSOE y PP coinciden en que el modelo "es demasiado encorsetado" y no permitirá que al final de la batalla haya un claro vencedor.
En los dos partidos estiman que la sucesión de intervenciones cronometradas de entre dos y tres minutos no permiten un auténtico debate. El resultado, dicen en la sede socialista, "será un empate o una victoria mínima"
Las palabras "prudencia" y "respeto" son las más repetidas en ambos lados, no sólo por estrategia -"el triunfalismo puede ser el peor enemigo", señalan-, sino también por convicción: los adversarios se conocen demasiado como para no respetarse.
Uno de los dirigentes que ha preparado el debate con el presidente ha explicado a 20 minutos que Zapatero "va al debate con un planteamiento realista. Es el presidente y tiene que dar ese perfil: un buen gestor que transmite confianza en el futuro".
No contestará a Rajoy
El líder socialista tiene una "hoja de ruta" clara para explicar lo que ha hecho y lo que se propone hacer, y "no contestará a Rajoy salvo que sea absolutamente necesario". No será, dicen desde la sede socialista, un "debate duro", aunque advierten que Zapatero "dará caña cuando haya que darla".
Los grandes debates se han hecho ya durante la legislatura y el electorado tiene una opinión formada
Rajoy intentará dar la misma imagen que, a juicio de sus colaboradores, le dio tan buenos resultados en Tengo una pregunta para usted.
Sobre el resultado, hay coincidencia: "Los grandes debates se han hecho ya durante la legislatura y el electorado tiene una opinión formada. Los debates pueden mover algún voto, pero no van a ser decisivos", explica un estrecho colaborador de Rajoy. Los dos contendientes tendrán hoy una agenda similar: reunión por la mañana con su equipo de colaboradores para perfilar detalles, comida familiar y paseo relajante antes de salir, en torno a las nueve de la noche, hacia el palacio Municipal de Exposiciones y Congresos.
A la espera de la gran cita, la primera en 15 años tras el último debate González-Aznar, los líderes del PSOE y el PP cumplieron ayer sus compromisos sin emplearse a fondo. Rajoy dijo en Burgos que "el cambio es una necesidad nacional" porque a Zapatero "se le ha subido la Moncloa a la cabeza", y el aludido, desde la localidad sevillana de Dos Hermanas, acusó a los populares de "soberbios" porque no reconocen sus errores ni asumen sus derrotas.


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