"Nuestras leyes establecen que se ampute la mano del que roba" y aunque "no es aceptado por Occidente, [...] en el campo de los Derechos Humanos hay que tener en cuenta las costumbres". Con estas palabras, el embajador de Irán en nuestro país, Seyed Davoud M. Salehi, defendió la aplicación de la pena de muerte en su país, durante la rueda de prensa que dio el jueves en su embajada.
Salehi cree "necesario" que se acepten unas leyes "para preservar la salud de la sociedad", pero considera que en el área de los Derechos Humanos es preciso tener presente "las tradiciones, la religión y el desarrollo económico del país", según escribe Rosa Meneses en El Mundo.
El embajador iraní equipara el corte de las manos a los ladrones con la necesidad de un médico "de amputar una extremidad" para frenar la gangrena.
Irán es, tras China, el país que ejecuta a más personas, según Amnistía Internacional. En este 2008 ya han sido ejecutadas veinte personas y al menos cinco delincuentes han perdido las manos o los pies.




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