Mariano Peña: "Yo no tengo Facebook, Twitter ni Tuenti Century Fox"

Mariano Peña: "Yo no tengo Facebook, Twitter ni Tuenti Century Fox"

Mariano Peña
El actor Mariano Peña posa en el escenario de la representación teatral 'Obra de Dios'. (Jorge París)
  • Mariano Peña protagoniza 'Obra de Dios' en el Teatro Bellas Artes de Madrid.
  • El actor da vida a Dios, que quiere actualizar los diez mandamientos.
  • Peña ha hablado con '20minutos' sobre este y otros trabajos.

El actor Mariano Peña tiene un imán para los personajes carismáticos. Él puso voz al maestro Mutenroi (Muten Rōshi) de Dragon Ball y al señor Wilson de Daniel el Travieso, alcanzó el éxito nacional como Mauricio Colmenero en Aída, interpretó a la entrañable Bernadette en el musical Priscilla, reina del desierto y es Don Benjumea en la exitosa serie de Antena 3 Allí abajo.

Ahora, el onubense suma a la lista un nuevo personaje de altura, ni más ni menos que al padre creador, protagonista de Obra de Dios, una representación que triunfó en Nueva York y que ahora se puede ver en Madrid, en el Teatro Bellas Artes, hasta el próximo 7 de enero. Mariano Peña ha hablado con '20minutos' sobre  esta nueva aventuras sobre el escenario.

En esta obra debe de sentirse como Dios, ¿no?
Bueno, espero que al menos la gente así me vea. Estoy encantado de hacer este montaje nuevo que me hace interpretar al santísimo, al altísimo, con todo el cariño y con todo el respeto. Y, sobre todo, seguir en la línea de humor, que parece que es para lo que la gente me sigue requiriendo, con lo cual yo estoy encantado además.

¿Cuál es el planteamiento?
Le damos un repaso, junto con Dios, a los diez mandamientos, y de paso también a otros pasajes bíblicos y personajes como Caín y Abel, Adán y Eva, Noé, el diluvio, Abraham, Isaac, etcétera. Esta obra trata de que Dios ve los mandamientos un poco manoseados, deteriorados por el paso de los siglos, y decide bajar a la tierra para darles un repaso, un lavado de cara.

Sí creo que hay una fuerza, pero el Dios de la melena blanca y el triángulo con ojo, no

¿Hace falta adaptar los diez mandamientos al siglo XXI?
Yo pienso que al siglo XXI lo que le falta sobre todo es fe, pienso que la gente cada vez cree menos y ha dejado de fiarse un poco de lo que es la Biblia en general. Si es cierto que ahora nos cuentan que son como cuentos, como parábolas para enseñarnos cosas, pero a mí me enseñaron que aquello era dogma de fe, aquello era y era.

¿Es usted creyente?
Yo no. Vamos a ver, me he criado en la religión pero, tal y como está ahora mismo, no. Si es cierto que cuando te viene el apuro dices "ay, Dios mío". Inconscientemente te viene. Por otro lado, yo hice bellas artes y, a veces, cuando veo una procesión, veo una talla y, no sé si son los recuerdos, los vínculos, el olor, cuando yo iba con mi padre de pequeñito, la música en la fiesta del pueblo... todo eso se va mezclando y me afloran sentimientos. Yo creo sobre todo en el ser humano, y creo en el universo. Sí creo que hay una fuerza, pero el Dios de la melena blanca y el triángulo con ojo, no.

Aunque lo haga con respeto, ¿no cree que alguien puede ofenderse?
Hombre, claro que sí que puede haber gente que se ofenda, pero es que hay gente que le dices "buenos días" y te dice "¡buenos días lo serás tú!". Hay gente pa' tó, que se dice en mi tierra. A mí me molesta bastante la falta de respeto. Si alguien cree que se lo falto, pido perdón, porque no es mi estilo. Evidentemente aquí no soy yo, estoy interpretando un personaje, pero se ha hecho con sumo respeto y con sumo cuidado porque sabemos que estamos con material sensible, pero desde el cariño, y sé que va a haber gente que se va a molestar como también te digo que puede haber gente que diga que quiere más caña.

¿Habría que ser menos susceptible con el humor?
Yo me he criado viendo, por ejemplo, parodias de la reina Isabel II con la tiara, el vestido rosa y los guantecitos blancos o las orejas del píncipe Carlos. Sin embargo, en España no se podía tocar la monarquía hasta hace unos años, que se levantó la veda. Pues igualmente creo que debe pasar con la religión, que hay que levantar la veda y que no pasa nada. Todo siempre desde el respeto.

Puede haber gente que se ofenda, pero es que hay gente que le dices "buenos días" y te dice "¡buenos días serás tú!"

Si Dios existiese, ¿tendría sentido del humor?
Yo creo que Dios tendría un sentido del humor extraño, pero no el que nos han pintado. Nos han pintado un Dios severo, justiciero, amigo de la barbarie, que yo creo que no. Si Dios es amor, como dice la Biblia y como dicen los curas en el púlpito, sería un humor más bondadoso, más cercano, más dicharachero, más benévolo.

¿Qué humor tiene usted?, ¿qué le hace reír?
A mí me hace reír lo cotidiano, me parece muy gracioso. Yo soy de pueblo, y vengo de pueblo –uy, parezco Evita Perón con eso de que yo vengo del pueblo–. Quiero decirte, me encanta la gente del día a día, y sobre todo me hacen mucha gracia los malajes, como se dice allí abajo, esa cosa seca, seria, que no tiene un humor ninguno, pero que, de lo seca que es, te ríes.

¿Todavía se pone nervioso cuando sube al escenario?
Evidentemente. Una función no solamente es distinta de una plaza a otra, de la función de tarde a la de noche ya ha cambiado, y lo que a la primera fila le hace gracia, la cuarta no se está riendo. El teatro es algo muy vivo. Tú estás ahí arriba y estás transmitiendo, y te contagias con el público y vas llevando el carro, pero es que el carro cada día es distinto, te sorprende por carreteras comarcales que a veces no tienen nada que ver con la de ayer, y estás haciendo el mismo recorrido, pero es distinta. Cada función tiene lo bueno de que es un texto sabido pero también el vértigo de que cada día es distinto. Se te sube la adrenalina, se te dispara. Sí, sí, a mí me encanta el teatro.

Aquí Dios se adapta al siglo XXI pero, ¿cómo lo lleva usted?
Fatal, yo no me adapto a las nuevas tecnologías. No, no, no, no. Bueno sí, solo tengo Whatsapp y mail, ahí llego, pero no tengo Facebook, Twitter ni Tuenti Century Fox. Yo no tengo nada de eso porque soy bastante severo con mi privacidad y además lo veo absurdo. No entiendo que una persona llegue y ponga "Mi perro". ¿Y a mí qué me importa tu perro?. "Estoy triste", "mis zapatos nuevos"...

Yo, antes de cambiar de palo, hice todos los hombres oscuros, tristes, asesinos, raros y atormentados del mundo

¿No le gustan las redes sociales?
Es que yo no entiendo a quién le puede importar, para empezar. Y segundo, ¿cómo se te ocurre a ti coger a tu perro o a tu abuela y presentársela al mundo, a un mundo que tú no conoces? En las redes sociales hay un ente, una marabunta escondida que se permite opinar de tu vida, de tu trabajo, de tu profesión... Que sí, que estamos en el candelabro, como dijo aquella, pero herir por herir, meter el dedo en el ojo, no, amí no, ¿para qué? Y sin identificarse, peor todavía.

Tiene mucho que ver con el narcisismo, igual por ahí podría ir un nuevo mandamiento.
Pues no lo sé. Dios es muy narcisista, ¿eh? No sé hasta qué punto. Todos nos miramos el ombligo, hasta Dios.

Sus personajes siempre son muy icónicos, empezando por el maestro de 'Dragon Ball', al que ponía voz.
De aquella época tengo un recuerdo muy grato y a la vez muy divertido porque claro, fíjate que todavía no habían aparecido Los Simpson –tengo una edad aunque no lo parezca– y era la primera vez que yo veía que en España se doblaran dibujos animados para adultos. Pues empezamos a doblar aquello y mi personaje, el maestro Mutenroi, hacía barbaridades. Yo recuerdo una secuencia en concreto que era que se hacía minúsuclo para meterse en un cuarto de baño para ver a las chicas. Y yo miraba a control, al técnico, y le decía, pero hombre esto no puede ser para niños. O veía a las chicas haciendo aerobic con los ojos inyectados en sangre.Todavía hay gente que recuerda al maestro Mutenroi, tiene hordas de seguidores. Los japoneses son muy tremendos, pero los dibujos lo eran más. De todos modos yo lo recuerdo con muchísimo cariño, sí.

El maestro Mutenroi era casi una premonición de Mauricio Colmenero.
Fíjate, sí, si van todos los personajes ahí seguidos. Parece que todos mis personajes son muy gamberros. El Dios este es un poco gamberrete también y divertido, dicharachero. Yo siempre digo que algo tendrá el agua cuando la bendicen. Algo tendré que me dan unos personajes así pizpiretos. Bueno, quitando el marqués de Allí abajo. ¿Premonitorio? No lo sé. Sí es cierto que yo, antes de cambiar de palo, por así decir, hice todos los hombres oscuros, tristes, asesinos, raros y atormentados del mundo, y yo decía "pero hombre, ¿nadie me ve la vis cómica?, si soy muy divertido, ¿nadie ve lo gracioso que soy?". ¿Pues no querías sopa?, diez años de sopa.

¿Pesa mucho el recuerdo de Mauricio? Seguro que aún le llaman así.
Claro que me llaman. A veces no me llaman ni Mauricio, me hacen "tirí tirí tirí" y ya está. Sí, sí, evidentemente pesa, pero es un peso agradable. Si es cierto que a veces, cuando estás más cansado, te pesa más. Pero quiero decir dos cosas. Primero, que no tengo redes sociales y que hay un señor que se hace pasar por mí. Evidentemente si yo me abro una cuenta en una red social no voy a ser tan torpe de ponerme Mauricio Colmenero, eso es de cajón, pero hay gente que no lo pilla y se piensa que ese señor, que usa también mi foto, soy yo.

A veces no me llaman ni Mauricio, me hacen "tiró tirí tirí" y ya está

¿Y segundo?
Que detrás de Mauricio Colmenero hay una vida, hay un actor que desde pequeño quería interpretar diferentes personajes. Yo de este no voy a renegar nunca, porque es un personaje que me ha dado muchísimas satisfacciones, entre ellas el reconocimiento de la profesión, de la gente y de mis compañeros, que ya es difícil, y hasta un Ondas. Pero evidentemente, que la gente comprenda que los actores tenemos un nombre, que está bien que te llamen como al personaje porque te das cuenta de que la gente te quiere y que tu personaje ha calado, pero hombre, un poquito de por favor, como diría mi paisano.

Pronto volverá a la televisión con la cuarta temporada de Allí abajo, ¿no?
Ya esta Don Benjumea con el mechón blanco de aquí a nada. Él es más amable, pero muy pintoresco también. Todos mis personajes creo que tienen mucha personalidad, que tienen una gran vida y son muy potentes. Por ejemplo, Bernadette, la de Priscilla, también ha calado hondo, cosa que yo agradezco y estoy encantado de que la gente se enamore de los personajes que interpreto.

¿No cree que a veces se valora muy poco la comedia, sobre todo en cine?
Pues no tengo ni idea. Yo no sé si se premia en cine o no, lo que sí te puedo asegurar es que se valora mucho más el drama que la comedia. Puedes ser un gran actor cómico –aunque pueda parecerlo no estoy haciendo campaña– y no se te valora tanto como si haces un Hamlet, que todo el mundo se rasga las vestiduras. Pero ahí tienes a Gómez Bur, a López Vázquez... Han sido grandes clásicos, pero hasta que les llegó el reconocimeinto casi les pilla el otro barrio.

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