El Rey Juan Carlos, al igual que Isabel II de Inglaterra -que acuñó la expresión al recordar la separación de Carlos y Diana en su 80 cumpleaños-, ya tiene su particular 'annus horribilis'.
En febrero de 2007 toda la familia Real quedaba conmocionada por la repentina muerte de la hermana menor de la princesa Letizia. Tenía tan sólo 31 años.
Luego surgió la polémica por los gastos de la Casa Real, el sueldo del monarca y las reiteradas peticiones de ERC de hacer públicas sus cuentas, algo que el Congreso volvió a rechazar. La Casa del Rey anunció entonces que un experto en derecho administrativo se encargaría de la gestión de sus cuentas.
Don Juan Carlos, convertido entonces también en papel, fue quemado y requemado en Cataluña por jóvenes independentistas. La acción llevó incluso al presidente del Gobierno a recordar que la libertad de expresión nada tiene que ver con la ofensa.
La polémica también persiguió la visita oficial de los Reyes a Ceuta y Melilla, con el enfado monumental del Gobierno marroquí, que aún reclama las ciudades autónomas. De África pasó a Chile, para participar en la Cumbre Iberoamericana de la cohesión social. Allí fue la estrella al espetarle al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, un sonoro "¿por qué no te callas?" harto ya de sus críticas al ex presidente José María Aznar.
El anuncio de la Casa Real de la "separación temporal" de los duques de Lugo, la infanta Elena y Jaime de Marichalar, pone la guinda a estos doce meses gafes.


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