La policía dijo que al menos 15 morteros alcanzaron Balad el jueves y que poco después unos hombres armados vestidos de negro asociados con las milicias chiíes locales atacaron dos poblaciones suníes. No tenían información sobre víctimas en esos ataques.
La violencia sectaria entre suníes y chiíes es protagonista en Irak y la espiral de violencia en Balad, situada a 80 kilómetros al norte de Bagdad, es un ejemplo de los grandes retos que afronta el primer ministro Nuri Al Maliki para contener la amenaza de una guerra civil.
La policía dijo que los hombres armados tomaron un puesto de control del Ejército iraquí entre Balad y Dhuluiya, una ciudad principalmente suní implicada en asesinatos por venganza la semana pasada. El viernes la tensión continuaba siendo alta.
Las fuerzas estadounidenses, que mantienen una importante base militar cerca de Balad tras ceder recientemente el control de la ciudad a fueras iraquíes, enviaron algunas tropas de regreso a Balad por los atentados de esta semana. Los asesinatos por venganza comenzaron con la matanza de 14 trabajadores chiíes cuyos cadáveres fueron hallados degollados en un huerto cerca de Dhuluiya.


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