Bilborock es uno de esos espacios que hace ciudad. Algo que si no existiera, habría que inventar. Además de una solución fantástica para un edificio en desuso y para un barrio, Bilbao La Vieja, que antes de este lugar poco podía ofrecer al visitante. Dentro de la legalidad, me refiero.
Y vaya si esta iglesia desacralizada ha contribuido a llevar peña al barrio. Y familias. Y guiris. Y gente que de otra manera nunca se hubiera acercado por allí. Sus cientos de actividades y miles de nuevos parroquianos me hacen preguntar por qué otros municipios no fusilan esta idea. Porque Getxo, por ejemplo, con casi 90.000 habitantes y mucha población joven, carece de un equipamiento similar. Tal vez, porque es de valientes apostar por espacios alternativos donde poder ver todas las semanas del año conciertos de todo pelaje o teatro a precios bajos. Y los visionarios no son de lo que más abunda en nuestros ayuntamientos. Esta idea cuajó, y existen numerosas naves, edificios industriales o iglesias (estas cada vez más) vacías. Apostemos por darles un uso con otras formas de cultura.




Hemos bloqueado los comentarios y las correcciones de este contenido. Sólo se mostrarán los mensajes moderados hasta ahora, pero no se podrán redactar nuevos comentarios.
Consulta los casos en los que 20minutos.es restringirá la posibilidad de dejar comentarios