Piratas del Caribe 2: El Cofre del Hombre Muerto

Piratas del Caribe 2: El Cofre del Hombre Muerto - Cartel
Título V.O.
:
Pirates of the Caribbean: Dead Mans Chest
Año de producción:
2006
Distribuidora:
Buena Vista Internacional
Género:
Acción
Clasificación:
No recomendada menores de 7 años
Estreno:
11 de agosto de 2006
Director:
Gore Verbinski
Guión:
Terry Rossio, Ted Elliot
Música:
Hans Zimmer, Dariusz Wolski
Intérpretes:
Keira Knightley, Johnny Depp, Geoffrey Rush, Stellan Skarsgård, Jonathan Pryce, Bill Nighy, Jack Davenport, Orlando Bloom, Lee Arenberg, Naomie Harris, Kevin R. McNally, TomHollander, Mackenzie Crook, David Bailey

Fotogramas de la película

Sinopsis

El Capitán Jack Sparrow se ve envuelto en una gran amenaza. La deuda de sangre que tiene pendiente con Davy Jones, el Amo de las Profundidades del Océano, le puede condenar a estar a su servicio en una vida más allá de la muerte durante la eternidad. Para escapar de ese calvario debe encontrar la forma de saldar ese pacto con el diablo. Por si fuera poco, el malvado Davy cuenta con el fantasmal barco Flying Dutchman, con una increíble capacidad de velocidad y numerosos botines. Este problema afecta también a la tripulación de Sparrow. De hecho, Will Turner y Elizabeth Swann no pueden casarse Johnny Depp, Orlando Bloom y Keira Knightley vuelven a reunirse en la segunda entrega de los piratas más famosos del mundo del cine. Piratas del Caribe: El cofre del hombre muerto repite con una historia épica repleta de aventuras y acción. El actor Johnny Depp se caracteriza de nuevo como un extravagante pirata, igual que en la primera parte. Gracias a ella logró la nominación al Oscar. Orlando Bloom, considerado una de las estrellas más internacionales de Hollywood tras participar en la trilogía de El Señor de los Anillos, y Keira Knightley (Domino) afianzan su carrera tras esta superproducción. Al director Gore Verbinski no le va nada mal con sus particulares hombres de mar. Él lo sabe y por eso ya está rodando la tercera parte. Otras películas suyas son El hombre del tiempo o The Ring

Crítica

La primera pegó en el clavo con una simbiosis sorprendentemente eficaz entre el cine de aventuras de la edad de oro y los mandamientos del fantástico. Nadie, ni sus mentores siquiera, esperaban tan estruendoso éxito después de cuatro décadas de penar y fallidas resurrecciones del sub-género de piratas y botella de ron. La maldición de la perla negra reventó las taquillas hasta límites insospechados confirmando que había sed de malandrines marítimos y aventuras viento en popa. La segunda entrega de las aventuras de Jack Sparrow y compañía, por su parte, tiene todos los números (nunca mejor dicho) para convertirse en la cinta más taquillera del año entero. Si algo hay que loar de la alianza pirata entre Jerry Bruckheimer y Gore Verbinski es el golpe en el centro de la diana, lavándole la cara a un sub-género, el de piratas, bucaneros y filibusteros, irremisiblemente depreciado en las últimas cuatro décadas. En Piratas del Caribe: El cofre del hombre muerto todo es más grande y hace infinitamente más ruido, pero la madre del cordero es reestructurar el cine de aventuras, reconducido como frívola coartada para ponerse ciego a palomitas, y refrescarlo con ecuaciones estándar del cine de acción del millón de piruetas y acrobacias, y el fantástico clásico, en forma de mezcolanza de mitos y leyendas, que es lo que da vidilla a los técnicos de efectos visuales para dar carnaza a un público acomodado en pirotecnias deslumbrantes. En la depuración de la fórmula, que funcionaba a las mil maravillas en la primera entrega, se han olvidado cuidar mejor la miga dramática. Así el segundo episodio de la franquicia chollo se decanta definitivamente por el efecto montaña rusa olvidándose de que en el fondo Sparrow y compañía son seres de carne y hueso, por mucho que los cimientos de sus andanzas reposen directamente en una atracción de feria. Verbinski moldea una cinta excesiva, definitivamente espesa en su planteamiento motriz, comprometida por el vaivén de sus altos y sus bajos. A Piratas del Caribe: El cofre del hombre muerto le sobra media hora larga de peripecias excedentes -hay secuencias, como aquella en la isla de los caníbales Pelegostos que no aporta absolutamente nada más que volumen y cantidad- y empalagosas bufonadas desmitificadoras. No es que La maldición de la perla negra fuese un dechado de virtudes, pero en ella Verbinski dio con la llave del equilibrio entre sus inevitables excesos. Aquí la llave se ha perdido diluida en medio de tamaña dispersión. Excesivo desluce un Johnny Depp pasadísimo de vueltas, más clown que pirata, ejerciendo, inexplicablemente, de Willy Wonka en el país de los piratas. Si Depp no funciona, y no lo hace, la orquesta se resiente porque nadie espera de Orlando Bloom y Keira Knightley otra cosa que fotogenia participante. Es ésta una secuela de ésas que tiran del hilo y acaban por romperlo por llevar al extremo todas las propuestas límites del filme original. Lo mejor de la función es el esbozo de la relación paterno-filial entre Will y su padre, enrolado a la fuerza en la tripulación de Davy Jones y, en líneas generales todos los fragmentos concernientes al Holandés Errante y sus marineros consumidos por el semblante agresivo del gran azul. Pero lo que realmente apabulla con gozosa exuberancia es el alucinante diseño de producción y el espectacular diseño de los personajes digitales. Sucede que se espera de la saga algo más que técnicos solventes y fuegos artificiales bien orquestados. La aventura, pues, esta vez queda coja.

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