Clash Royale
Una imagen de una partida de Clash Royale. GOOGLE PLAY

El penúltimo mecanismo diseñado por los desarrolladores de videojuegos para monetizar su actividad son las cajas de botín o loot boxes. Son asunto polémico. La pregunta básica es si estas cajas son un juego de azar. Es decir, ¿son las loot boxes un juego de azar disfrazado de videojuego?

Las cajas de botín son productos que se compran por medio de microtransacciones en alguna fase del videojuego. Los 'cofres' contienen una variedad de recompensas o elementos distintos que el usuario obtiene de forma aleatoria después de la compra. Aleatoria hemos dicho. O sea, azar. ¿Entonces, juego de azar?

Puesto que los usarios de videojuegos son millones, el asunto no es baladí. Tanto es así que legisladores y reguladores de muchos países ya han respondido a la pregunta y actuado en consecuencia. Por ello, el sector está pidiendo a las propias empresas de videojuegos que expliquen a los consumidores el funcionamiento de esas cajas de botín antes de que los gobiernos desarrollen leyes restrictivas.

En un comunicado, la Asociación Internacional de Desarrolladores de Juegos (IGDA, en sus siglas en inglés) resume las medidas que creen convenientes para poder informar sobre las loot boxes. Entre ellas, explicar "para que los consumidores, y especialmente los padres, entiendan qué hay en los juegos a los que juegan ellos o sus hijos".

La IGDA lo cuenta así. Al hacer "una compra con dinero real de un objeto desconocido" se corre el riesgo de "activar las leyes de juego" que muchas veces "no son claras". Por ello, la asociación propone autorregular el uso de las cajas de botín para que no lo hagan los gobiernos con "leyes significativamente restrictivas".

A la asociación de los desarrolladores de juegos le preocupan especialmente los títulos destinados a los niños. Y proponen para ello "afirmar un compromiso de la industria para no comercializar loot boxes para niños" o lanzar campañas educativas que sirvan para concienciar a los progenitores de los controles parentales disponibles.
 
La IGDA cree conveniente revelar de forma clara las probabilidades que tienen de aparecer las diferentes recompensas posibles dentro de una caja de botín, algo que, por ejemplo, en China es obligatorio por ley.

Los gobiernos europeos y EE UU toman medidas

El sector intenta adelantarse a los gobiernos, pero llega tarde. En septiembre, la fiscalía pública de Bruselas abrió una investigación criminal contra Electronic Arts a causa de las cajas de botín presentes en sus videojuegos, en especial 'FIFA 18'. EA se niega a retirarlas pese a que para Bélgica las cajas de botín son como un juego de azar.

Efectivamente, Bélgica considerado las loot boxes como juegos de azar porque los objetos que el jugador puede recibir son aleatorios. Su ministro de Justicia quiere lograr su prohibición en toda la Unión Europea. Están de acuerdo Holanda y Dinamarca, pero no Francia, que descarta que las 'loot boxes' sean un gasto financiero que suponga siempre una ganancia potencial.

De momento, 15 organismos europeos dedicados a la regulación de los juegos de azar firmaron en septiembre una carta en la que denunciaban los riesgos de las cajas de botín en los videojuegos. La declaración considera que las loot boxes son "similares" a las apuestas en línea. La carta en cuestión llevaba también la firma de España, la de la Dirección General de Ordenación del Juego, el organismo encargado de la regulación de juegos de azar en nuestro país.

También firmó ese documento la autoridad de juego del estado de Washington D.C., en Estados Unidos. Allí, el presidente de la Comisión General de Comercio ha dicho ante el Subcomité de Comercio del Senado sobre Protección al Consumidor que investigaría las cajas de botín para asegurarse de que los niños están protegidos, y del conocimiento de los padres sobre estas recompensas.