Clash Royale
Una imagen de una partida de Clash Royale. GOOGLE PLAY

El penúltimo mecanismo diseñado por los desarrolladores de videojuegos para monetizar su actividad fueron las cajas de botín o de loot boxes. Son contenedores de objetos virtuales de distinta tipología que el jugador obtiene a cambio del pago de una determinada cantidad de la divisa del videojuego en concreto.

Se obtienen gracias a su uso constante, la superación de determinados retos o el intercambio previo por dinero real complementario al precio del propio juego en sí. Ocurre que a veces es muy complicado obtener la moneda virtual sin pasar por caja.

Lo cierto es que desde que existen, la polémica persigue a las cajas de botín, de manera que el asunto ya es del interés de legisladores y reguladores de muchos países. Hace ya meses, en Bélgica han considerado los loot como juegos de azar porque los objetos que el jugador puede recibir son aleatorios.

El octubre del pasado año, el Parlamento británico ya se interesó por el asunto. El laborista Daniel Zeichner preguntó al Gobierno de Theresa May qué decisiones iba a tomar para proteger a las personas que pagan por las cajas de botín sin la aplicación de las leyes que regulan los juegos de azar.

Ahora es Francia la que se pronuncia. La Autoridad de Regulación de Juegos En Línea (ARJEL) de este país ha determinado que las cajas de botín existentes en algunos videojuegos no son apuestas, puesto que no pueden considerarse una ganancia potencial, aunque solicita una regulación a nivel europeo que proteja de sus peligros.

Datos personales para manipular el azar

ARJEL ha decidido que, de acuerdo a las leyes y normas francesas, las loot boxes no son apuestas, puesto que para ser calificadas de este modo tendrían que ser una oferta pública, con un gasto financiero consentido con posibilidad de obtener una futura ganancia, todo ello existiendo un elemento de azar.

La entidad refleja que las microtransacciones realizadas dentro de los videojuegos deberían estar reguladas a nivel europeo, puesto que los usuarios no conocen el porcentaje que tienen de obtener un objeto, e incluso señala la preocupación que suscita que se puedan usar los datos personales de los usuarios para manipular la aleatoriedad de conseguir estos ítems.

En el documento también se pide una regulación para proteger a los colectivos más vulnerables, como los menores, dado que no se exige una edad mínima para acceder a las cajas de botín, y esa esperanza de conseguir un objeto que ayude en el juego puede suscitar a edades tempranas la necesidad de apostar.

La Unión Europea prepara actualmente un informe sobre las cajas de botín, en el que se incluirá información para los consumidores, con explicaciones para los padres sobre los peligros de esta práctica, además de consejos para las editoras, según se revela en el documento.