Jon Sistiaga: "Faltó el papel higiénico y nos cagamos de miedo"

  • Movistar+ ha presentado ‘Miedo’, un documental en el que se recogen vivencias durante la pandemia.
El periodista Jon Sistiaga, durante la presentación de 'Miedo' en el FesTVal.
El periodista Jon Sistiaga, durante la presentación de 'Miedo' en el FesTVal.
QUINTAS FOTOGRAFOS
El periodista Jon Sistiaga, durante la presentación de 'Miedo' en el FesTVal.

El periodista Jon Sistiaga es un viejo amigo del miedo. Lo ha visto y lo ha sentido por todo el planeta. Ahora ha querido saber cómo lo viven los demás. Movistar+ estrena el próximo 17 de septiembre (22.00 h en #0, dial 7) Miedo, un programa documental de dos episodios en los que Sistiaga hablará con personas que desde el inicio de la pandemia del coronavirus han vivido ese sentimiento.

¿Por qué se acercó a la pandemia con este enfoque? El miedo es la palabra de la pandemia. Suelo hacer documentales de largo recorrido, que se puedan ver hoy o dentro de dos años, porque voy a la reflexión, a la visión pausada y reposada más allá de la actualidad. 

Las producciones que tenía preparadas y pensadas quedaron postergadas con el confinamiento y aún lo están, porque no se puede viajar y le propuse a la cadena hacer algo sobre la covid, con una visión personal, de un periodista acostumbrado a vivir el miedo y que se ha quedado sorprendido con cómo ese miedo ha atenazado a nuestra sociedad, sacando lo mejor y lo peor de ella.

¿Su conocimiento del miedo le ha ayudado a acercarse al tema? El miedo ha sido compañero de viaje durante gran parte de mi carrera profesional, en guerras, en conflictos, en catástrofes naturales, en catástrofes humanitarias… así que digamos que conozco bien el miedo y sé aguantarlo, tratarlo y gestionarlo.

¿Temió usted por el coronavirus? No, y me sorprendió la piel fina que casi todos teníamos a pesar de estar encerrados en casa con wifi, Movistar, Netflix, comiendo sano, con tu familia, haciendo videoconferencias con un gin tonic todos los viernes con tus colegas.

¿Nos hemos vuelto blandos? Tenemos la piel muy fina como sociedad y una escasa tolerancia a la incertidumbre. Todo esto se sublimaba en el miedo que nos entró en el cuerpo, el miedo a ser contagiados, a contagiar, a la convivencia, a perder el trabajo… Cada uno ha sentido el miedo de una forma diferente. Para uno ha sido el horror que se vivía en los hospitales, para otros el pavor a salir a la calle, otros el pánico de volver a un autobús o al metro, o a quedarse sin trabajo.

Hay dos entregas de Miedo, una que es Oscuridad y otra llamada Luz... Hay un miedo bueno y un miedo malo. El malo es el que te atenaza, te bloquea, te paraliza, el que te mete dentro de tu cabaña o te convierte en una bomba potencial, sobre todo con un teléfono móvil y    redes sociales. Ese es el miedo que genera rencor, poca empatía y que hace enfadar a muchos. Es un miedo que hiela. 

¿Y la luz? El miedo bueno, que es el que te impulsa a hacer cosas, a ofrecerte voluntario, a ser generoso y a arriesgarte para que las cosas funcionen. Es un miedo luminoso. Es el miedo que siempre he intentado sentir, el que me ha hecho volver vivo de las zonas de conflicto. Tener miedo no es malo, siempre que no te bloquee. Estás cagado de miedo y por eso estás vivo. En este capítulo hemos visto a personas que han aportado, que reflexionan sobre la virtud de tener miedo y saber aprovecharlo. El miedo es lo que nos hizo meternos en casa y contener la pandemia, por ejemplo.

¿Nos hemos vuelto más paranoicos con este miedo? No todos, pero sí muchos. Es una consecuencia mala. El miedo que te hace creer en conspiraciones y paranoias, que te hace creer a los malvados y a los dementes que sueltan teorías falsas y extrañas por las redes sociales. Es un sentimiento que no te hace ver más medios de comunicación, si no solo los tuyos, los que tu sesgo cognitivo cree que son los buenos y que te llevan a una polarización.

¿El miedo tiene ideología? El miedo no entiende de derechas ni izquierdas. El miedo durante la pandemia ha hecho que mucha gente pensara que el Gobierno del PSOE quería nacionalizar todas las empresas y dejar morir a los abuelos mientras que, para otros, la derecha quería dar un golpe de Estado. No, ninguna de las dos cosas.

Ese miedo todos lo hemos percibido, lo hemos visto circular y en realidad es fácil de cortar. Basta con paralizarlo en whatsapp, cuando llega algo y no lo reenvías y escribres ‘oye, pero esto es fake’, no lo pases por si acaso es verdad. Lo cortas, o lo compruebas, o lo desmientes.

Los negacionistas también sienten miedo, no es que sean valientes… ¿Es así? Son un grupo muy heterogéneo y no son valientes en el sentido de que no desarrollan teorías alternativas. Niegan por definición.

¿Cómo se les contrarresta? No hay que combatirlos con soberbia intelectual, ni con condescendencia amigable, ni con ironía ni con risa. Si haces eso no lo arreglas, haces que se enroquen. A los negacionistas hay que pedirles que elaboren teorías alternativas y que las demuestren. No basta con que digan que la Tierra es plana. ¿Es plana? ¿Quién lo ha demostrado? ¿Qué fotografías hay? Y si el virus no existe, que expliquen de qué fallece la gente y que lo demuestren.

¿Este es un fenómeno actual? El negacionismo es una corriente que ha existido siempre y en todas las sociedades, que llevaba larvándose años, pero que internet y las redes sociales han posibilitado que se encontraran. No es un grupo estable, no tienen jefes, van, vienen, pueden ser de derechas o izquierdas y se han unido con esta pandemia porque para ellos es la tormenta perfecta que creen que demuestra todo lo que vienen avisando.

Pero, ¿el miedo se usa para controlarnos? Sí. Cuando el miedo surge en una sociedad o se usa como elemento de control o se resignifica en un elemento de progreso. En algunas sociedades puede estar funcionando para acelerar políticas que ya se estaban poniendo en marcha, desde la ecología, medidas sociales, recentralización de industrias… o puede ser un elemento de control absoluto por parte de un Gobierno como están haciendo Trump, Bolsonaro o Lukashenko u otros autócratas como Putin.

¿Y en España? Estoy seguro de que habrá un Rasputín dentro de todos y cada uno de los partidos políticos españoles que piensen que el miedo es un elemento muy valioso como material político inflamable que se puede usar para acabar favorecidos en las encuestas.

Los políticos, ¿han ayudado o han sido parte del problema? Soy más bien de la opinión de que nuestros políticos no han estado a la altura tranquilizando a la población. Es de primero de acojone. Cuando alguien entra en pánico hay que calmarle, porque si no las cosas se desmadran. Y nuestros dirigentes políticos alimentaban las ideas de polarización.

¿El papel higiénico fue la materialización del miedo? Fue el primer signo real de miedo que tuvo la sociedad española y de otros países. "¿No hay papel higiénico? ¡Esto va en serio!". Y cuando pasa eso te dedicas a buscar como un loco papel higiénico y a comprar a batiburrillo, porque se va a acabar. Y no sabes que todo va a seguir funcionando. Pero ese momento es muy prosaico. En el momento en que nos dimos cuenta de que faltaba el papel higiénico, nos cagamos de miedo.

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