Enfrentarse a la realidad es duro para cualquiera, pero en ocasiones el tortazo es considerable. Hace seis años, el magnate y visionario Elon Musk (padre de los coches autónomos de Tesla) conquistaba al mundo describiendo el transporte del futuro: Hyperloop. El nuevo invento superaría ampliamente a los carísimos y "lentos" trenes de alta velocidad mediante un sistema de cápsulas unipersonales propulsadas por aire a más de 1.000 km/h dentro de un tubo.

Hyperloop no solo sería mucho más rápido, sino más barato que los trenes de alta velocidad, dado que se construiría en tubos elevados mediante pilastras. Además, los tubos incorporarían paneles solares que obtendrían energía más que de sobra para operar el sistema. Resultado: el invento costaría el 10% de lo que cuesta una línea de alta velocidad. Seis años más tarde, la realidad de Hyperloop se parece bastante más a nuestro 'aburrido' presente.

Hace unos días, la compañía de Elon Musk, Boring Company, presentaba el prototipo de su Hyperloop: un túnel (que no tubo elevado) de una sola dirección que permite a los coches circular hasta a 200 km/hora...

Mientras, otra empresa que desarrolla la idea de Musk, HTT, prepara una especie de vagón que se parece a los de los trenes. Y Hyperloop One, la tercera compañía que impulsa el invento con apoyo de Virgin, planifica en India un sistema que no transportará cápsulas individuales, sino a miles de personas en un convoy que costará casi un 70% de lo que cuesta una línea de alta velocidad.

Al menos la ruta en Bombay avanza, porque en Málaga hace meses que no tienen noticia de Hyperloop One, y ya ha pasado un año del acuerdo firmado con Adif para instalar un centro de experimentación en Bobadilla.