Piense en el autor de esta reflexión: "El abuso de la temporalidad es un atentado a uno de los derechos más básicos de los trabajadores: la estabilidad en el empleo". Si ha pensado en Pablo Iglesias, Alberto Garzón o Pepe Álvarez se ha equivocado. Sorpresa: la autora de esa proclama es Fátima Báñez. Sí, la misma ministra de los despidos baratos y la que ha elevado la tasa de temporalidad hasta el 26,7%. Sorprende (y agrada) su conversión en defensora de los trabajadores, en denunciante de los abusos... en azote de sí misma.