Hay una máxima en la Fórmula 1 y en el automovilismo en general: los deportes del motor son peligrosos. Aunque las medidas de seguridad están cada día más afinadas para que, en caso de accidente, las consecuencias físicas para los pilotos sean mínimas, eso sólo reduce el porcentaje de riesgo. Entre las variables que aumentan o rebajan dicho porcentaje está la figura del propio piloto: no es lo mismo uno que tiene un estilo de conducción agresivo a otro que, ante la duda, levanta el pie.

Luego hay casos especiales, como el de Kevin Magnussen. El piloto danés está en el ojo del huracán desde hace tiempo, y no son pocos los que le consideran el más peligroso de la actual parrilla de Fórmula 1. No les falta razón para apuntarle con el dedo.

En el GP de Gran Bretaña tuvo dos incidentes a falta de uno: al principio de la carrera se tocó con su propio compañero Romain Grosjean, otro habitual de las escapatorias de grava o los muros, y al final, con Fernando Alonso. La inaceptable defensa de la posición, que además acabó cediendo, frente al español estuvo a punto de acabar con los dos accidentados.

No soy yo el único que opina que Magnussen tiene que pensar muy mucho lo que hace cada vez que se sube a un Fórmula 1. Un tuit de Dani Juncadella, piloto del DTM con Mercedes, al respecto lo dice todo. Él, que sabe bien lo que es jugarse el tipo, tiene bastante más autoridad que el que firma estas líneas:

En lugar de penalizar a quien le está haciendo perder valiosos puntos para su equipo, Günther Steiner, jefe del equipo Haas, apunta a las palabras de Alonso por radio. Resulta que el asturiano no puede quejarse de un competidor que no tiene ningún aprecio por la seguridad no sólo ajena, sino propia. No, Alonso no estaba llorando: estaba describiendo lo que todo el mundo vio.

¿Hasta cuándo se va a aceptar que Magnussen compita como si corriera solo? ¿La FIA no tiene nada que decir a un piloto que no respeta ni a veteranos ni a novatos? ¿Qué pasará si en una de esas acciones no se aparta el rival del danés y hay que lamentar una desgracia?

PD.- El asunto de las conspiraciones de Ferrari se lo dejo a Santi Camacho y sus 'Días Extraños', que seguro que le puede encontrar más sentido que yo.