La historia es cíclica y, después de unos años fructíferos de construcción europea, están viniendo otros en los que el sentimiento de nación individual trata de hacerse hueco en el ideario político como modelo de Estado que nada tiene que ver con el resto.

Se hace necesario, pues, volver a la historia y comprobar que, si bien los devenires europeos han estado sembrados de desencuentros, también han sido muchos los préstamos que hemos tomado de nuestros vecinos. Desde Roma con su latín, hasta las escuelas pictóricas Veneciana o de Flandes, pasando por las influencias musicales del pop británico.

Nadie negará que los europeos tenemos muchos intereses en común, económicos y geoestratégicos, pero debemos dejar de ver que también es mucho lo que nos une más allá del interés común.

Es en este escenario de poner de manifiesto señas de identidad propias en el que se enmarca la Iniciativa Día de Europa, que pretende hacer del 9 de mayo un día festivo en todos los países de la Unión Europea.

No se trata de añadir un día más al calendario de festivos, se trata de facilitar un punto de encuentro para los ciudadanos europeos. Una fecha en la que dar a conocer las particularidades de cada país y poner de relieve aquellos aspectos que nos unen. Realizar encuentros, intercambios escolares, conciertos y un sinfín de actividades que nos hagan conocernos mejor y fomenten ese sentimiento de pertenencia a Europa que muchos están poniendo en duda.

El pasado martes, la eurodiputada Maite Pagazaurtundúa, que desde el primer momento ha apoyado la iniciativa y es portavoz de la misma, consiguió que el Parlamento Europeo aprobase un informe sobre ciudadanía que incluía la propuesta de declarar festivo en toda la Unión el 9 de mayo. Un gran avance que pone la pelota en el tejado de los gobiernos nacionales, que son los que tienen la competencia y a los que hemos de convencer de que esta propuesta es una muy buena idea para todos.

La Iniciativa del Día de Europa está conformada por asociaciones del ámbito europeo, políticos, economistas, colegios, profesores universitarios, medios de comunicación y partidos, además de personas individuales que prestan su apoyo a la misma. Nuestra tarea y la de todo aquel que desee unirse, es mantener el foco de atención en ella, ponerla de moda, hablar mucho del 9-M para que los ciudadanos entiendan que no se trata de un día de no hacer nada sino de hacer mucho, un día para construir puentes y tender manos que finalmente construyan un futuro mejor para todos.

Tenemos una bandera y un himno que nos unen pero nos hace falta un hueco en el calendario que nos sea común para celebrarlo y de eso se trata, de celebrar Europa y la posibilidad que nos da de construir un futuro en común.