¿Cuántos sabéis que el robo de bebés en España se mantuvo hasta 2001? Al menos de ese año es el último caso que conozco.

Continuó tras el franquismo, fue portada de periódicos en los ochenta y volvió a serlo a partir de 2009. El preámbulo de la ley de adopciones de la democracia, del 87, dice: "Se acusaba en la legislación anterior una falta casi absoluta de control de las actuaciones que preceden a la adopción (...). Esta ausencia de control permitía, en ocasiones, el odioso tráfico de niños, denunciado en los medios de comunicación...".

Sorprende que, aunque el Congreso reconociera la existencia de robo y venta de bebés, ninguna institución del Estado cumplió nunca con su obligación de investigar para defender los derechos de sus ciudadanas y ciudadanos. Peor aún: los criminales que robaban y vendían bebés durante el franquismo siguieron haciéndolo después. Las personas detenidas en clínicas de todo el país –según recogían los medios de la época– quedaron en libertad. Un ejemplo, el ahora famoso doctor Vela fue descubierto por Interviú en 1981. Cerró la clínica San Ramón, abrió otra y –según las denuncias– siguió con el negocio.

Nunca se puso en marcha una unidad policial que coordinara las investigaciones de las miles de denuncias. Ni tampoco se creó una fiscalía especializada para indagar en las tramas. Tampoco las víctimas han tenido asistencia jurídica (aunque son a menudo familias con pocos recursos) o psicológica (que te roben un bebé puede resultar muy duro). Tampoco se creó un banco de ADN anónimo, fiable y gratuito donde las víctimas pudieran registrarse para encontrarse. Simplemente no han tenido ninguna ayuda.

Ni cuando gobernó UCD, ni con el PSOE de González ni con el PP de Aznar ni con el PSOE de Zapatero ni con el Gobierno de Rajoy. Ninguna ayuda, solo silencio. Esta impunidad permite entender la vergüenza de las miles de denuncias archivadas, muchas de forma automática.

¿De verdad tuvimos que llegar nosotros al Congreso para que, por fin, se tramite una ley que obligue a la Policía y a la Fiscalía a investigar? ¿Alguien les puede explicar esta vergüenza e impunidad a las personas que llevan toda su vida buscándose? ¿Por qué su dolor no ha merecido atención antes? Dolor cuando les dijeron que sus hijos habían muerto. Dolor cuando empezaron a sospechar que había algo raro. Dolor cada vez que ven a un bebé, a un niño, a una niña o a un adolescente ante la angustia de que les hayan robado la maternidad y la paternidad. Es un dolor que no pasa. Un dolor que llegó para quedarse.

El pasado martes día 20, 40 años después del final oficial del franquismo y 20 años después de que el Congreso reconociera que todavía se robaban bebés en España, conseguimos, por fin, forzar que se pase de las buenas palabras a los hechos. Tras dos años de iniciativas parlamentarias para concienciar al resto de grupos, por fin, conseguimos unanimidad.

Votamos iniciar los debates para trabajar en una ley que obligue al Gobierno de España a atender a las personas afectadas. Si en unos meses la aprobamos, permitirá que se investiguen las tramas. Que se localice a las miles de personas que aún hoy no tienen la más remota idea de que fueron robadas y vendidas. Que se dé respuesta a la angustia de tanta gente buscando familiares a los que nunca conocieron.

Mientras tramitamos la ley, quizás el sentido común se instale en la Fiscalía y, por ejemplo, inicie una investigación para localizar el paradero del bebé robado en el 2001 en Huelva, que ahora tiene 17 años.

Que haya prescrito el delito no es excusa para que madre e hijo no se puedan reencontrar. Y además hay cosas que no deberían, que no pueden prescribir. El robo de bebés es una de ellas.