Pedro Sánchez llegó a la Moncloa con el compromiso de traer estabilidad y luego convocar elecciones. La anunciada estabilidad iba a llegar en forma de presupuestos. Lleva meses preparándolos, buscando el pacto con sus socios. De esto se examina mañana. Si suspende, es lógico que convoque elecciones, ya sea en abril o con las municipales de mayo. O quizá Sánchez solo ha lanzado un órdago a los independentistas que no prevé cumplir. Lo que ya está claro es que la estabilidad no llegará esta legislatura.

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