Las imágenes difundidas por la Policía Nacional o los Mossos d’Esquadra son como siempre impactantes. Policías con cascos y chalecos antibalas se aproximan de noche, armados hasta los dientes, hasta la vivienda de los sospechosos en la que suelen entrar derribando la puerta. En las últimas 48 horas once presuntos terroristas han sido detenidos en Barcelona, Ceuta y Alicante. Un record en tan poco tiempo.

El grueso de los aspirantes yihadistas solo se dedican a difundir propaganda

Aun así no hay motivo para alarmarse. De los 158 detenidos desde que el nivel de alerta subió, en junio de 2015, de 3 a 4 -en una escala que llega hasta 5- casi ninguno tenía la intención de perpetrar un atentado en España. Aquellos dos o tres que sí habían pensado en ello no habían elaborado ningún plan ni tampoco poseían armas. Más bien fantaseaban. El grueso de los aspirantes yihadistas solo se dedica a difundir propaganda y reclutar a jóvenes para que vayan a luchar a Siria. No han tenido mucho éxito. De España solo salieron algo más de 200, una cifra muy inferior a la de Francia (1.700) o incluso a la de la pequeña Bélgica (520).

La situación privilegiada de España con relación a sus vecinos europeos es achacable a hiperactividad de sus fuerzas de seguridad y a que entre sus inmigrantes musulmanes hay aun poca segunda generación. Es en sus filas donde surgen a veces radicales. Aun así no hay que bajar la guardia. Para perpetrar un atentado ya no hacen falta armas. Basta un camión.