La mayoría de los alcaldes que llegaron en 2015 lo hicieron con la bandera de la vivienda. Su discurso era ilusionante y creíble, pero los resultados no acompañan. Han combatido los desahucios, pero no los abusos con el alquiler, permitiendo que en muchos barrios se dispare el precio.

De aquí a mayo aprobarán alguna medida, pero quizá ya sea tarde. Que luego nadie se sorprenda en las elecciones.

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