Ya tenemos canción elegida para representar a España en el próximo Festival de Eurovisión. Bueno, claro, es que ahí comienza el primero de los problemas. El representante español en el festival no representa a España, representa a Televisión Española. Esto, que vaya por delante.

Aclarado este punto, vayamos al lío. El pasado domingo, el público de TVE eligió al catalán Miki como el participante español en Eurovisión con la canción La venda, un tema compuesto por Adriá Salas (del grupo catalán La Pegatina). Hasta aquí todo bien, el problema surge cuando en las redes sociales comienza a circular una imagen del triunfito con lo que parece una bandera estelada en, lo que también parece ser, una manifestación por la independencia catalana.

El 'eurodrama' está servido, la polémica en bandeja, las burradas escritas bajo el anonimato de Twitter no tardan en proliferar: ¿debe representarnos un cantante que no se siente cómodo formando parte de España? La verdad es que, vista así, la cosa suena un poco absurda, pero si volvemos al principio, a eso de que representa a TVE y no a los españoles... Creo que no hay debate.

La elección fue pública, su deseo de participar notorio y la canción, que esto es lo que más nos debería importar, es un temazo que suena a España. ¿Y si esta era la mejor canción para representarnos? ¿Por qué no?

Dejando al lado el tema de la independencia, la canción con la que Miki actuará en mayo en Eurovisión me parece genial. La venda suena a verbena, a fiesta, a alegría y es una canción con mucha mucha energía. Es parte de lo que a los europeos les gusta de España. Es lo que esperan de nosotros. Nos representa. Suena a Álvaro Soler, y él arrasó en las listas de éxitos en Europa. ¿Y si nos dejamos de tonterías y nos centramos en la música? ¿Y si ganamos?