VICENTE VALLÉS. PERIODISTA

La podemización del PSOE

Vicente Vallés
Vicente Vallés
JORGE PARÍS

El 28 de septiembre, tres días antes del aquelarre en el que se convirtió el Comité Federal del PSOE del 1 de octubre, Felipe González agarró las bridas de su partido, una vez más. Su aparición telefónica en la Cadena Ser tuvo el mismo efecto que la canción Grandola Vila Morena en el levantamiento del ejército portugués contra Salazar en 1974: cuando sonaron los compases de aquella bella melodía en una emisora de radio, los soldados con claveles en el cañón de sus fusiles supieron que había llegado la hora de salir a la calle para acabar con la dictadura.

Cuando 17 coroneles de la ejecutiva socialista escucharon a Felipe decir que se sentía engañado por Pedro Sánchez, supieron que esa era la señal. Dimitieron. Y al estallar en el Comité Federal toda la agresividad acumulada, de las ruinas surgió Javier Fernández. ¿Y ese quién es?, se preguntaron muchos españoles. Un semiperfecto desconocido para el gran público. Pero estaba ahí desde siempre. Los asturianos, a quienes preside, y los periodistas que se ocupan de las cuestiones políticas sí sabían de este hombre que aparenta diez años menos de los 68 que tiene, y que se ha propuesto inmolarse en la tarea de devolver al PSOE a la casilla de salida: resituar al Partido Socialista en el lugar que ocupan los partidos socialistas. Porque, según tardó cinco minutos en decir, "el PSOE se ha podemizado", y quiere despodemizarlo. Porque Fernández, como otros guardianes de las esencias, coincide con Nicolás Redondo Terreros en que "si el PSOE juega a Podemos, gana Podemos".

Y Podemos ganó bastante. Sin duda, bastante más de lo que Ciudadanos ha sido capaz de arrebatar al PP. ¿Por qué el partido de Pablo Iglesias, ‘populista’ e ‘incendiario’ según su propia confesión, ha desposeído al PSOE de cinco millones de votos?

"La realidad es compleja, y alguien tiene que hacerse cargo de ella", dice Javier Fernández, que no es hombre de circunloquios. En ese sentido es casi brutal, y sin mediar anestesia ha roto de raíz tres mitos de la izquierda visceral, asumidos por los irreductibles del sector socialista más próximo a Pedro Sánchez. Primera: o nos abstenemos y gobierna Rajoy en minoría, o vamos a terceras elecciones y gobernará Rajoy con mayoría. Segunda: habrá que ayudar a quien gobierne (a Rajoy) a reducir el déficit. Tercera: habrá que echar una mano al Gobierno (de Rajoy) a enfrentarse con los secesionistas catalanes.

Con el tiempo sabremos si Javier Fernández acierta o se equivoca al contraponer populismo y socialdemocracia; al anteponer la salvación del partido a la candorosa aspiración de gobernar con 85 escaños; y al preferir la abstención al suicidio. Aunque en determinadas circunstancias políticas, suicidio y abstención puedan llegar a ser una redundancia.

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