El caos en la AP-6 y la polémica gestión de la nevada han eclipsado la cara positiva del temporal. Las precipitaciones de estos días han paliado la dramática situación en los embalses y las reservas comienzan a recuperarse. Esa nieve, que tanto trastorno nos causa, se acumula en las montañas, empapará la tierra, preñará los acuíferos y aportará caudal a los pantanos con el deshielo. Preferimos una climatología más comedida, pero tal y como nos dejó la tenaz sequía, y sin que aún podamos bajar la guardia, este temporal es una bendición.