Pin para bloquear a Vox

Los diputados de Vox, Javier Ortega Smith, Ivan Espinosa de los Monteros y Santiago Abascal, en los escaños del Congreso, donde comienza la XIV Legislatura.
Ortega Smith, Espinosa de los Monteros y Abascal, en el Congreso.
BALLESTEROS / EFE

Primeras semanas del gobierno de coalición de Sánchez y resulta que los titulares se los lleva Vox con su pin parental. La ultraderecha demuestra una vez más que sabe colocarse como nadie en el epicentro político, ahora abriendo nostálgicos debates sobre el control ideológico. El PSOE ha corroborado que lo de apagar fuegos se le da regular.

 Eso que dice Celaá de que los hijos no pertenecen a los padres –cierto o no– ha sido lanzar una liebre a los galgos. El resultado es que ahora tenemos a un montón de tertulianos que dejan a un lado el programa del nuevo Gobierno para discutir algo que, normativamente, admite dudas.

El artículo 27 de la Constitución reconoce "el derecho a la educación y la libertad de enseñanza, con objeto del desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales". 

También lo dice la Declaración de los Derechos Humanos y las legislaciones de educación que protegen a los profesores de que los padres con gusto por la Edad Media no pidan programas a la carta para que se salten lo del Big Bang. Leyes como las que recogen la igualdad de derechos para mujeres o personas Lgtbi. 

El problema es que Vox con todos esos artículos hace pajaritas de papel. Saben de sobra que sus votantes no quieren charlas sobre la inclusión porque lo que buscan es acabar con la diversidad. Anhelan una sociedad monocorde, todos con los mismos derechos y obligaciones cristianas mal entendidas. A la educación sexual plural la llaman adoctrinamiento, acercándose al sobresaliente en intolerancia.

Igual son tremendamente felices, pero sus hijos quizás no lo consigan tanto. ¿Cómo se responden dudas sobre la sexualidad o la identidad desde el pensamiento único? Tan solo este debate ya puede generar mucho dolor en un menor al que nada de eso debería hacerle sentirse infeliz. Hace mucho tiempo que eso ya no es así.

Darwin, el teórico de la evolución que en Hazte Oír cualquier día salen con que debería prohibirse en las aulas, nunca habría imaginado que en 2020 estaríamos debatiendo sobre homofobia, racismo y sexismo. 

Lo peor es que vamos a seguir haciéndolo porque Vox está en Murcia, pero también Andalucía y en la Comunidad de Madrid, y para cerrar presupuestos usará cualquier arma. PP y Cs no usarán ningún pin para bloquear a la ultraderecha; ya han decidido que merece la pena permitir que el progreso dé pasos atrás para hacerse con el poder.

Quizás el problema es que a la sociedad, la que representan los políticos, le falta echarle a un ojo a una asignatura que ha estado olvidada: la Filosofía. Esa desarrolla el pensamiento crítico y reflexivo, y proporciona la ética y moral necesarias para vivir mejor. Más Platón y menos censura que pueda acabar en Prozac.

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