Borja Terán  Periodista
OPINIÓN

Tamara Falcó: cómo no fracasar (por segunda vez) en la tele-realidad

Tamara Falcó, en 'El hormiguero'.
Tamara Falcó, en 'El hormiguero'.
20minutos | CARLOS LÓPEZ ÁLVAREZ/ATRESMEDIA

La evolución del término reality show nos ha dejado otro género televisivo: el personality show. Alaska y Mario fueron los primeros que despuntaron en nuestro país con un formato de estas características, donde el espectador se sumerge en el placer culpable de observar, desde una posición privilegiada, la vida diaria del excéntrico matrimonio. MTV España amortizó rápidamente el furor por Alaska y Mario. Puso a la cadena en el centro de la atención del público más activo en las redes sociales. De esta forma, se impulsó la imagen de marca de la emisora de vídeos musicales que ya casi no emite vídeos musicales.

El canal Cosmopolitán intentó reproducir la fórmula de MTV en 2013 con una personalidad ilustre a tono con su perfil de audiencia que de mayor quiere parecerse a Sarah Jessica Parker. La elegida fue Tamara Falcó. De hecho, se creó mucha expectación los meses previos del estreno de su primer reality, I Love Tamara se llamó, pero todo el interés se desinfló tras el estreno.

El  programa pinchó ¿Por qué? Falcó hace gracia como meme. Porque realiza comentarios marcianos por su estatus que la tiene despegada de muchas realidades sociales. Pero para que funcione un reality show se debe mostrar una vida aspiracional con cierto recorrido. Más allá de una declaración frívola. 

Un reality no es como un posado calculado en la revista Hola, es ser generoso a la hora de compartir filias y fobias"

I Love Tamara dejaba entrever que la vida de Falcó es más bien aburrida. No estaba llena de trepidantes decisiones, encuentros con amigos carismáticos y motivaciones profesionales como es el caso de Alaska y Mario. Como consecuencia, había que enfrentar a Tamara con cotidianidades prefabricadas. Pero, al final, todo parecía un publireportaje que no mostraba a la verdadera Tamara Falcó. 

Ahora Netflix retoma la idea de un reality show con Falcó y dará una segunda oportunidad en este género a la vida de la hija de Isabel Preysler. Habrán aprendido de las debilidades de su primer y olvidado personality. Habrá que hacer su vida más interesante. Porque un reality no es como un posado calculado en la revista Hola, un personality es ser generoso mostrando tus filias y fobias, frustraciones e ilusiones, grandezas y miserias... Y, sobre todo, un personality es tener un objetivo que compartir y contar. Tamara pinta que aún no lo tiene, así que se lo tendrán que inventar.

Mostrar comentarios

Códigos Descuento