Borja Terán  Periodista

La agonía de la prensa del corazón

Lydia Lozano, en 'Sálvame' (Telecinco).
Lydia Lozano, en 'Sálvame' (Telecinco).
MEDIASET

¿Quién mató a la prensa del corazón? La prensa del corazón tal y como la conocíamos ha desaparecido. La llegada de Sálvame supuso un antes y un después para las llamadas revistas del cuore, pues Telecinco convirtió a sus colaboradores directamente en las estrellas. Así no necesitaba pagar grandes cachés a celebrities imposibles y frenaba demandas por especular con vidas ajenas. 

Los propios contratados del canal son principalmente los protagonistas a destripar. Y el espectador ha ido empatizando tanto con los conflictos diarios de este elenco de personajes que la fama tradicional que habita grandes chalets de lujo se ha ido observando más lejana por su sociedad. En definitiva: es más fácil identificarse con la imperfección de una Lydia Lozano que con el posado perfecto y retocado de una Isabel Preysler.

Como consecuencia y para sobrevivir, las revistas más populares del corazón se han ido adaptando a la demanda del público. El show de Telecinco llena sus portadas. El poder de la televisión también es este: crea famosos imparables y los de antaño, los que eran populares más por pedigrí que por talento, se han ido quedando más relegados. Jugada redonda, la cadena de Sálvame ha inventado un universo propio de farándula que deja sin posibilidad de competir en el corazón a sus canales rivales: los famosos son de su exclusividad y remiten a Telecinco. 

Tampoco las revistas pueden pagar los cachés de antaño por la bajada de ingresos de su modelo de negocio, así que los famosos de primer nivel terminan rehuyendo. No sacan beneficio y, a la vez, no quieren que se les asocie a personajes más de la calle que consideran más cutres o 'freaks'.  Prefieren acudir a revistas de alta gama como Vogue que les da prestigio e ingresos publicitarios indirectos.

"Es más fácil identificarse con la imperfección de una Lydia Lozano que con el posado perfecto y retocado de una Isabel Preysler"

Pero no sólo Telecinco ha ejercido una revolución en la prensa del corazón, también las redes sociales han acabado con aquel boom de persecuciones de paparazzis. Ya no hay que cazar a los famosos persiguiéndoles con una cámara con un buen teleobjetivo.

Ahora, son las propias celebrities las que comparten en sus perfiles de las redes sociales sus posados idílicos. En cierto sentido, los famosos son sus propios paparazzis. Necesitan compartir con sus seguidores su glamour pero, a la vez, saben que de esta forma ellos dibujan a su medida lo que quieren mostrar de su vida. Por ejemplo, cuelgan rápido la foto nada más llegar a su lugar de vacaciones y ya dejan fuera de juego a un fotógrafo que ve como se ha devaluado su trabajo. Siempre llegará tarde. Las propias revistas y programas ya habrán publicado noticias con la materia prima que dejan los Instagrams más vip.

Un selfie o un vídeo compartido de primera mano por un famoso es más empático que una foto a varios metros. Es más, incluso gracias a las redes sociales cualquiera puede sentirse famoso. Aunque sea sólo un rato. "En el futuro, todo el mundo será famoso durante 15 minutos", dijo un profético Andy Warhol. Lo estamos viviendo. La prensa del corazón ya no va de herederos con un glamour al que era imposible aspirar, la prensa del corazón tal y como se vendía ha quedado atrás. 

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