Hacer o no hacer preguntas: esa es la cuestión

Manuel Mostaza Barrios  Politólogo y Director de Asuntos Públicos de ATREVIA
El presidente del CIS, José Félix Tezanos, en el Congreso.
El presidente del CIS, José Félix Tezanos, en el Congreso.
EP

La polémica –y eso no es bueno– sigue acompañando al Centro de Investigaciones Sociológicas, y es que el barómetro especial de mayo vuelve a poner en la picota la credibilidad, ya lastimada, del instituto. Una de las críticas más recurrentes está relacionada con el tipo de preguntas que el instituto realiza y, como contraparte, con las que no realiza. 

Así que empecemos con un consejo: desconfíe de entrada, desocupado lector, cuando una encuesta muestre abrumadoras mayorías "a la búlgara" porque, en sociedades plurales como la nuestra, suelen esconder algo. 

Son preguntas que se plantean buscando una respuesta favorable que coincide, por cierto, con el programa del Gobierno

Algo así ocurre con varias preguntas de este último Barómetro. Cuando hacemos preguntas sin contexto, es fácil obtener la respuesta que buscamos: ¿alguien dudaba del grado de apoyo que estas preguntas que planteaba el CIS iban a obtener en medio de la pandemia que estamos viviendo?: "¿Cree usted que es necesario dedicar más recursos económicos a la sanidad?", "¿está usted a favor de que el Gobierno conceda un ingreso mínimo vital a aquellas personas y sectores más necesitados, o está en contra de esta medida?", "¿cree usted que es necesario aumentar la plantilla sanitaria?". Son preguntas que no aportan nada en realidad, porque no son asépticas y se plantean buscando una respuesta favorable que coincide, por cierto, con el programa político, legítimo pero partidista, del Gobierno de la nación. 

Cuando a un ciudadano se le pregunta en abstracto por una situación que supone una mejora, la respuesta favorable está asegurada: oiga, ¿usted quiere que haya más bibliotecas?, ¿usted quiere que haya más trenes y apeaderos?, ¿cree que las autopistas deberían de ser gratuitas? Por eso estas preguntas no se suelen hacer, y cuando se hacen es contraponiendo su coste, para forzar al ciudadano a elegir entre dos opciones incompatibles, algo así como: "Ante la crisis económica producida por la Covid-19, ¿está usted a favor de que el Gobierno conceda un ingreso mínimo vital a aquellas personas y sectores más necesitados, aunque eso suponga un aumento de gasto que se debería financiar, por ejemplo, con una subida de impuestos?".

Cuando se pregunta en abstracto por una situación que supone una mejora, la respuesta favorable está asegurada

Otro consejo, dilecto lector, ante este tipo de barómetros. Busque siempre también las preguntas en negativo, las que no se hacen. Porque lo que no se pregunta es tan importante como lo que se pregunta. Una de las críticas más relevantes que se le puede hacer a esta forma de trabajar del Centro es que hay muchas cosas que no ha preguntado desde que empezó la actual crisis sanitaria, y ya económica. Seguro que sería interesante conocer cuál es la opinión de los españoles acerca de si el gobierno actuó a tiempo para prevenir los efectos de la pandemia, también sobre si deberían convocarse o no nuevas elecciones; o si este Gobierno está preparado para liderar la recuperación, o si los criterios de la desescalada son técnicos o en realidad políticos...

Disponer de instituciones sólidas que estén al servicio del Estado y no del Gobierno es fundamental para disfrutar de una democracia de buena calidad. Pensábamos que esto bastaba con disponerlo en una ley, pero la experiencia nos va demostrando que los elementos fundamentales de una cultura democrática tardan décadas en arraigar en nuestra sociedad.

Mostrar comentarios

Códigos Descuento