Beneméritos

Imagen de la foto de perfil de la Guardia Civil en Twitter.
Imagen de la foto de perfil de la Guardia Civil en Twitter.
@guardiacivil / TWITTER

Habrán advertido ustedes que el pasado 28 de junio, festividad del Orgullo Gay, la Guardia Civil española colocó, en sus redes sociales, su ilustre emblema sobre la bandera del arcoíris. No es ninguna novedad, lo llevan haciendo varios años y con gobiernos de distinto color político, pero esta vez se ha montado un llamativo cisco.

¿Y qué es un cisco? Viene del latín ciccum y significa tontería, cosa insignificante. La extrema derecha se ha puesto a vocear, como suele, y la llamada ‘Asociación de Abogados Cristianos’ se ha querellado contra la directora de la Benemérita. Miguel Hernández les habría llamado, quizá, los ‘niños yunqueros’. Pero el gran poeta pensaba que el yunque era otra cosa.

No se preocupen ustedes que no pasa nada. El auge de la ultraderecha española se basa en la táctica de los ciscos; es decir, en el griterío ante cualquier cosa, en la mentira mil veces repetida y dirigida no a todo el mundo, sino a gente que tiene, cómo decirlo, luces limitadas y que es propensa a la indignación. La Guardia Civil se ha solidarizado, como otras veces, con personas que han sido largamente perseguidas por algo de lo que ni tienen culpa alguna ni pueden evitar, como es su condición sexual. Eso se llama democracia y respeto por los demás. Han sido, también como otras veces, especialmente beneméritos.

Los que han montado el cisco (cosa insignificante, repito) con la sola intención de hacer ruido son los perseguidores, los intolerantes, los que siguen pensando que para todo el mundo tiene que ser delito lo que solo para ellos es pecado. Me pregunto qué pensarán ahora los gais de extrema derecha. Que los hay, como los hay en todas partes. Aunque se escondan.

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