Viaje a ninguna parte

Joaquim Coll  Historiador y articulistaOPINIÓN
Puigdemont pide a la Eurocámara no aceptar la "presión española"
Puigdemont pide a la Eurocámara no aceptar la "presión española"
Europa Press

Momento difícil, delicado, para el prófugo de Waterloo. Y no porque tema las consecuencias de haber perdido previsiblemente la inmunidad como eurodiputado, pues es igualmente improbable que la justicia belga lo extradite. Solo si el TJUE estableciera algún día criterios claros para la denegación de las euroórdenes, es decir, impusiera una lógica federal en el ámbito judicial comunitario, Puigdemont tendría que acabar huyendo a Rusia, pongamos por caso. 

Pero ese es un escenario remoto y la inquietud del expresident se centra ahora en cómo jugar sus cartas para la formación del nuevo Govern. El 14-F, ERC adelantó a Junts en solo un diputado, mientras sus excompañeros del PDeCAT obtuvieron 77.000 votos y cero representación. Si Puigdemont hubiera evitado la escisión de los postconvergentes, probablemente Junts habría vuelto a quedar por delante, y él sería de nuevo el amo del calendario catalán.

Hasta ahora Puigdemont era el president "legítimo", reconocido así por Quim Torra, y de haber ganado la partida Laura Borràs lo seguiría siendo. Cuando Pere Aragonès sea elegido president, eso cambiará. El líder de Junts no sabe muy bien cómo afrontar la nueva legislatura porque carece de estrategia. Por un lado, le tienta la repetición electoral, pero es un escenario arriesgadísimo y de difícil justificación en medio de la pandemia. Por otro, teme que el control del procés quede en manos exclusivamente de los republicanos. De momento, desde Junts no han explicitado cuáles son sus líneas rojas, ni en cuanto al programa, ni sobre las consejerías que quieren ocupar. Sorprende que no exijan de forma innegociable la presidencia del Parlament, mientras la CUP se postula para ocupar esa cargo tras negociar con ERC.

Puigdemont teme que el control del 'procés' quede en manos exclusivamente de los republicanos

El viernes se vota la Mesa y saldremos de dudas, pero sorprende la apatía de Junts y el silencio de Borràs sobre su futuro. Puigdemont está deshojando la margarita y duda si imponer una negociación larga y dura para exigir a ERC un calendario preciso de confrontación con el Estado, y asegurarse el control de Economía y Exteriores. Entre tanto, hay desconcierto entre sus filas como lo prueba el tuit borrado de Joan Canadell, descartándose como consejero si Junts acepta el programa de legislatura de Aragonès, y que puede resumirse en autodeterminación sin desobediencia. 

Todo ello en medio de las protestas de los empresarios por el deterioro de la imagen de Barcelona y del plantón del Govern al acto de Seat a favor del coche eléctrico con la excusa de no saludar al rey. De lo que se comprueba que el independentismo, también ERC, sigue funcionando al margen de la realidad y que la próxima legislatura va a ser de nuevo un viaje a ninguna parte. Casi lo mismo que el regreso de Joan Laporta al Barça.

Joaquim Coll es historiador y articulista

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