Hueca retórica antifranquista

Joaquim Coll  Historiador y articulista
Torra, Aragonès y Budó representan al Govern en la ofrenda floral a Rafael Casanova.
Torra, Aragonès y Budó representan al Govern en la ofrenda floral a Rafael Casanova.
ACN

Cada año, entre septiembre y octubre el nombre de Lluís Companys regresa a las noticias. Los políticos separatistas sueltan aquello de que es una vergüenza que el Estado español todavía no haya pedido perdón por el asesinato del expresident de la Generalitat y exigen la nulidad del juicio que lo condenó a muerte. 

Este año, Quim Torra no ha querido ser menos y, antes de ser inhabilitado, en su discurso de la Diada, ha exigido al rey Felipe VI y al presidente del Gobierno Pedro Sánchez que “pidan disculpas en un acto solemne”, y que lo hagan también por “la persecución de los miles de catalanes muertos en el exilio, en los campos nazis de concentración o en las cárceles españolas”. 

Curiosamente, mientras el llamado franquismo sociológico se ha ido difuminando por razones demográficas, el discurso de asociar España con Franco ha reaparecido de forma cada vez más desacomplejada en las interpretaciones de la historia de las fuerzas soberanistas. Nada mejor que hacer suyo el discurso franquista de asociar a España con la dictadura para trazar una línea de continuidad hasta el presente y acabar diciendo que todavía vivimos en un Estado autoritario.

Lo de sacar a pasear cada año la figura 
de Companys resulta ya cansino

Lo de sacar a pasear cada año la figura de Companys resulta ya cansino. En primer lugar, porque es falso que nuestra democracia sea responsable de los crímenes del franquismo, pero es que, además, en 2004 el Gobierno de Rodríguez Zapatero ya rindió un solemne homenaje a Companys en el Castillo de Montjuïc junto al entonces president Pasqual Maragall. Y en 2007 la Ley de Memoria Histórica declaró “ilegítimas e injustas todas las condenas y sanciones durante la Guerra Civil por razones políticas, ideológicas o religiosas, así como las sufridas durante la dictadura”.

Los juicios del franquismo fueron expulsados del ordenamiento jurídico español, considerados “nulos e inexistentes”. Ahora, una nueva ley de memoria que aprobará este martes el Consejo de Ministros volverá a proclamarlo, incluso con mayor énfasis. No importa. Seguro que el próximo año el sucesor de Torra volverá a exigir la nulidad del juicio a Companys como si nada se hubiera hecho y redoblará la hueca retórica antifranquista.

Lo de exigir al Estado que pida disculpas por los crímenes del franquismo esconde una doble vara de medir. ¿Por qué no pide perdón Torra por los desmanes y asesinatos que se cometieron en Cataluña durante la Guerra Civil con la pasividad de Companys y de la Generalitat? O, en otro orden de cosas, ¿piensan Marta Rovira, Pere Aragonès, Santiago Vidal o Lluís Llach disculparse por haberse beneficiado de alguna forma por ser hijos o nietos de alcaldes franquistas? Igual es que la cansina retórica antifranquista de algunos esconde algo más.

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