Arrimadas no estuvo en Colón

Joaquim Coll  Historiador y articulista
El presidente de Vox, Santiago Abascal, el líder del PP, Pablo Casado, y el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, en la plaza de Colón.
El presidente de Vox, Santiago Abascal, el líder del PP, Pablo Casado, y el exlíder de Ciudadanos, Albert Rivera, en la plaza de Colón.
Fernando Villar / EFE

Busquen, pero no encontrarán la foto de Inés Arrimadas junto a Pablo Casado, Albert Rivera y Santiago Abascal concentrados en la madrileña plaza de Colón contra Pedro Sánchez en febrero de 2019. La hoy presidenta de Cs perdió el avión desde Barcelona –entonces todavía era la líder de la oposición en Cataluña– y faltó a la cita. No parece que lo hiciera adrede, pero esa ausencia le viene hoy muy bien para obviar ciertas contradicciones.

"Arrimadas ha liberado a Sánchez de la atadura de ERC. De ahí el disgusto enorme de Gabriel Rufián"

Arrimadas no solo defendió hasta el final la negativa de Rivera a negociar nada con el PSOE, sino que en las primarias para sustituirlo, celebradas hace pocos meses, no hizo ninguna autocrítica. Parecía que iba a optar por mantener a su partido en la trinchera junto a PP y Vox. Sin embargo, para evitar diluirse en ese frente, ha optado por hacer justamente lo que le pedía su rival en las primarias, Francisco Igea, vicepresidente castellanoleonés. Y ha visto en la crisis provocada por la pandemia la oportunidad para volver al centro. Su portavoz, Edmundo Bal, ha sabido negociar con el Gobierno ante el desconcierto de casi todos y el enfado mayúsculo de algunos exdirigentes de la etapa riverista, creando así un interesante punto de inflexión en la legislatura.

Su fuerza parlamentaria es ahora escasa, solo 10 diputados, pero suficiente para variar el eje de los apoyos del Gobierno. Al regresar a la política útil sin imponer vetos ni exigir imposibles, Arrimadas ha liberado a Sánchez de la atadura de ERC. De ahí el disgusto enorme de Gabriel Rufián, que creía tener la llave de la legislatura.

"ERC no puede renunciar a seguir bailando con Sánchez: reconocería que ninguna vía les acerca a la independencia"

Que Cs no sea solo un apoyo puntual, sino que se ofrezca abiertamente para negociar los Presupuestos, significa que los de Oriol Junqueras dejan de ser imprescindibles. Con el permiso del PNV, digámoslo claro. Cs ya no asusta a los nacionalistas vascos, es demasiado débil y además les conviene para equilibrar unos apoyos al Gobierno escorados hacia la izquierda. Si se añade que el líder de Izquierda Unida, Alberto Garzón, o Yolanda Díaz, ministra morada de Trabajo, se han mostrado favorables a negociar con los naranjas sin que Pablo Iglesias les haya desmentido, el nuevo escenario irrita al portavoz de ERC. "En su conciencia esto les incomoda. ¿Les vale la pena? Yo diría que no", soltó hace unas semanas mirando a la bancada de Unidas Podemos.

La posición de los republicanos sale debilitada gracias a Arrimadas para gran regocijo de Quim Torra y JxCat, que luchan por ganarles las próximas autonómicas atrasándolas lo más posible. La incertidumbre sobre la fecha desespera al vicepresidente catalán Pere Aragonès. Pero ERC tampoco puede por ahora renunciar a seguir bailando con Sánchez, pues eso significaría reconocer que ninguna vía les acerca a la independencia.

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