Cuida y déjate cuidar

Es una de las más descargadas, pero la aplicación de fotos perteneciente a Facebook queda a bastante distancia del podio, con sus 1.221 millones de usuarios activos.
Un teléfono móvil
Pixabay/Wokandapix

Según el escritor romano Plinio el Joven, "hogar es donde habita el corazón". 2.000 años después, nuestros corazones ocupan unos hogares ciertamente extraños, mundos hiperconectados con todo salvo con las personas, refugios artificiales diseñados por IKEA, abastecidos por Netflix y Amazon, alimentados por Glovo, educados por WhatsApp, aplaudidos por Instagram, organizados alrededor de una gran pantalla de televisión que a su vez es gregaria de la pequeña (pero absorbente) pantalla del teléfono móvil. 

Tanto aislamiento y desconexión con el mundo real nos está empujando al narcisismo y nos hace más egoístas, protestones y sí, también más gordos.¿Estamos viviendo de verdad dónde y cómo queremos vivir? Yo lo dudo. En esta loca carrera de la vida donde lo urgente ha dejado muy atrás a lo importante, no tenemos tiempo ni ganas para reflexionar respecto a la gran pregunta de la humanidad: ¿qué porras hago yo aquí? Si lo hiciéramos, seguramente cambiaríamos muchas cosas, pero el vértigo a lo desconocido nos aconseja seguir corriendo hacia adelante con los ojos cerrados.

Con lo fácil que sería cuidar la Tierra para dejarse cuidar por la Tierra. Hacer más amigables casas y ciudades, cambiar nuestros hábitos de consumo para que ese consumo voraz deje de consumirnos, dedicar más tiempo libre a charlar con los amigos "personalmente en persona" o pasear al menos media hora diaria. No es un problema de tiempo o de dinero. Es un problema de saber distribuir bien el tiempo y dar valor a lo más valioso, que no tiene por qué ser ver los 700 capítulos de la última serie.

Recuerda que la inteligencia también se mide por nuestra resiliente capacidad para cambiar y ser felices con los pequeños regalos de la vida.

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