Supermercado japonés
En algunos supermercados japoneses no queda agua ni leche. HECTOR GARCÍA

Once días después del terremoto y posterior tsunami que asoló Japón, la situación de los españoles en el país nipón se va normalizando, aunque en ciertas áreas hay desabasto de algunos alimentos tras la prohibición del Gobierno de vender y distribuir leche fresca y espinacas procedentes de Fukushima y de las vecinas Gunma, Ibaraki y Tochigi.

Héctor García es uno de los españoles que está sufriendo la falta de productos: "No queda agua mineral ni leche en los supermercados", explica en su Twitter @kiari, en su blog y en su cuenta de Flickr con sus fotos.

Estos problemas no los está sufriendo otro españo, David Lozano, que se encuentra en Nakano, un barrio de Tokio. "En el centro no tenemos problemas, pero en las zonas residenciales sí que están haciendo compras compulsivas". Además, asegura que en su barrio todavía no han sufrido ningún corte eléctrico.

En las zonas residenciales están haciendo compras compulsivas La situación sí ha mejorado notablemente en cuanto al transporte. "El 80% de las lineas de tren en Tokio ya están en funcionamiento y podemos movernos con cierta libertad", asegura Héctor García.

Contínuos seísmos de escasa gravedad

No obstante, en Japón se siguen sintiendo contínuos pequeños temblores, como el terremoto de este domingo de magnitud 5.8 en una prefectura del norte de Tokio, que hacen que el miedo a una nueva catástrofe no acabe de disiparse.

"Piensas que todo se está moviendo, pero resulta que no, resulta que es tu cabeza la que se lo imagina", indica Héctor. La estrategia que tienen para saber si se trata realmente de un nuevo  seísmo o no es observar si se mueven o no las cortinas y las lámparas. "Es como cuando montas en un barco sin estar acostumbrado y cuando vuelves a tierra firme sigues sintiendo de vez en cuando una especie de mareo", afirma.

Piensas que todo se está moviendo, pero resulta que es tu cabeza la que se lo imagina Sin embargo, la población japonesa parece estar menos preocupada en estos momentos, como se puede apreciar en el hecho de que la mayoría de la gente ha dejado de usar mascarillas por las calles. "Yo me quedé muy sorprendido. Acababa de comprarme un paquete de cincuenta, pero veo que ya casi nadie lleva", explica David Lozano.

Piden más información

La opinión generalizada de los españoles residentes en Japón es que falta información sobre cómo están las cosas en cada momento. "Preguntas y te dicen que no saben", dice David Lozano.

Además, el avión que ha fletado el Gobierno español para repatriar a los ciudadanos que deseaban abandonar Japón está causando controversia. "A mí me llamaron desde la embajada porque aparecía en una supuesta lista de españoles que querían irse cuando yo no me he apuntado en ningún lado porque de momento no quiero marcharme de aquí", afirma David Lozano.

El trato que he recibido no es el que te esperas de miembros de la embajada Por otro lado, se queja de que hasta esa llamada, que se produjo el pasado 19 de marzo, nadie se había puesto en contacto con él para saber el estado de su situación y si se encontraba bien o necesitaba algo tras la catástrofe. "El trato que he recibido no es el que te esperas de miembros de la embajada".

El problema es que la información que llega no solo es escasa sino además contradictoria. "¿Creo lo que dice el Gobierno japonés o creo a los medios extranjeros, mucho más catastrofistas?", se pregunta en su blog un español que estaba viviendo en Tokio cuando ocurrió la tragedia y que en estos momentos se ha desplazado a Kioto.

"Estoy en Kioto ahora, más que nada para tranquilizar a mi familia. Estoy 850 km de los malditos reactores que tienen problemas, a pesar de pensar que Tokio es seguro", indica el autor de Un Gato Nipón.