Miguel Sebastián
El ministro de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián. ARCHIVO/EFE

"Hace apenas dos meses, un frutero tunecino llamado Muhammad Bouazizi se quemó a lo bonzo, iniciando lo que seguramente sea el mayor cambio socio-político que está afrontando el mundo desde la caída del Muro de Berlín. Un cambio concentrado en el Norte de África y Oriente Medio que están protagonizando unas poblaciones extraordinariamente jóvenes con ansias de libertad y democracia. Sin duda, las implicaciones sociales, políticas y geoestratégicas marcan la importancia del momento actual, pero también están dejándose sentir las implicaciones económicasprecio del petróleo. a través del

Nuestro país no es ajeno a estos acontecimientos y ha sabido reaccionar con celeridad y decisión. Ha reaccionado políticamente, prueba de lo cual es que el Presidente del Gobierno va a ser el primer líder político que visite Túnez, tras la caída del Gobierno de Ben Ali.

Y ha reaccionado también económicamente, ya que hemos sido el primer país en adoptar medidas, anunciadas en el Consejo de Ministros del pasado viernes, para hacer frente a las tensiones que se están produciendo en los mercados energéticos, fundamentalmente del petróleo.

Unas medidas que son un ejercicio de responsabilidad y de coherencia por parte del Gobierno. Son un ejercicio de responsabilidad porque nuestro país no puede mirar hacia otro lado frente a las tensiones que se están produciendo en los mercados energéticos. Unas tensiones que no afectan al suministro energético pero sí a los precios.

En los últimos dos meses, el precio del barril de brent ha pasado de 94 a 112 dólares. En términos de euros, supone un aumento de más de 13 por barril. Para nuestro país, este incremento supone, de mantenerse, un coste anual de cerca de 7.500 millones de euros, una cantidad que sale de nuestros bolsillos hacia los países productores de petróleo y que, por tanto, no puede destinarse a consumo, inversión y crear empleo en nuestro país.

Para hacernos una idea de la magnitud de esta cantidad, basta recordar que la inversión pública en I+D de todas las administraciones en España se situó en 2009 en los 6.900 millones de euros. Es poco discutible, a la luz de las cifras, la necesidad de adoptar medidas de ahorro energético, como las adoptadas el viernes pasado, con el objetivo de minimizar el impacto de la subida de los precios del petróleo en nuestra incipiente recuperación económica.

Pero las medidas adoptadas el pasado viernes son también un ejercicio de coherencia. Coherencia porque ha sido este Gobierno el que ha optado por el ahorro energético como un pilar de su política económica, poniendo fin al abandono en el que habían estado las políticas de ahorro energético durante el anterior Gobierno del PP.

Un abandono que se tradujo en un crecimiento continuo de nuestro consumo de energía por unidad de PIB entre 1996 y 2004, lo que hizo que España pasara de tener una intensidad energética un 10% superior a la media europea

Desde 2005, todos y cada uno de los años se ha reducido nuestra intensidad energética, de forma que, en los últimos 6 años, ésta ha caído más de un 14%, iniciándose la convergencia a los niveles de la UE.

No hubiera sido coherente que, habiendo hecho del ahorro energético un pilar de nuestra política económica, como la única política compatible simultáneamente con los tres objetivos de la política energética (que son la seguridad de suministro, la competitividad y la sostenibilidad), el Gobierno no adoptase ninguna medida como reacción a las tensiones actuales en los precios del petróleo.

Pero esta debe ser una apuesta de toda la sociedad. Por ello, el ahorro energético forma parte del Acuerdo Social y Económico con los Interlocutores Sociales y, por ello, esta misma semana el Gobierno se reunirá con los Ayuntamientos y las Comunidades Autónomas para consensuar y poner en marcha medidas adicionales de ahorro energético.

Sería bueno también para el país que el principal partido de la oposición se sumase a estas políticas. Que la palabra austeridad con la que llenan sus discursos la apliquen en los presupuestos allá donde gobiernan, y también la apliquen a la energía. Pero ya se sabe, una cosa es predicar y otra dar ejemplo. Y esto último es lo que hizo el pasado viernes el Gobierno socialista. Por responsabilidad y por coherencia."