Un hombre de 46 años falleció este domingo en un festejo de toro embolado en Godella (Valencia) al sufrir heridas graves en el cuello con el sistema de anclaje de las bolas de fuego del toro.

Miembros de la peña taurina "La cuna" expulsaron del recinto en dos ocasiones al hombre, al considerar que no se encontraba "en condiciones óptimas" para participar en el festejo. La citada peña organiza desde hace treinta años los festejos de los toros embolados de Godella y nunca había ocurrido un incidente de estas características.

Sin embargo, un período tan largo sin incidentes es una excepción en el mundo de los festejos populares taurinos, donde los heridos graves son habituales y los muertos una constante que se repite.

Entre los muertos en 2009 estaba un niño de diez años, arrollado por una vaquilla

El de Godella es el primer fallecimiento en un acto festivo relacionado con los toros en lo que va de año, pero no el único incidente. Este mismo domingo también resultaba herido de gravedad un hombre de 35 años, al recibir cinco cornadas durante un encierro celebrado en el municipio castellonense de La Vall d'Uixó, en el que un joven de 16 años también recibió una cornada.

El año pasado dejó un saldo de ocho muertos en festividades y celebraciones con toros. Entre ellos estaba un niño de diez años, que perdió la vida al ser arrollado por una vaquilla en un festejo taurino en Pinseque (Zaragoza).

La muerte no suele discriminar por cuestiones de edad y el caso de los eventos taurinos populares no es una excepción. Sin embargo, los jóvenes, que participan en mayor número en este tipo de eventos, son a los que más golpea la tragedia, de los ocho muertos en 2009, seis tenían entre 16 y 35 años. En 2008, año en que murieron 4 personas en festejos taurinos, un hombre de 76 fue corneado por un toro hasta la muerte en Castellón.

En el festejo taurino por excelencia, los Sanfermines de Pamplona, han muerto 15 corredores, desde que se iniciara la tradición en 1922. El último de ellos fue también en 2009, un joven de 27 años que fue empitonado en el cuello durante el encierro.