El PSOE, ante el 9J: busca una movilización masiva de su electorado con el impulso de las catalanas y los avisos sobre la "ultraderecha"

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, durante una sesión de control al Gobierno, en el Congreso de los Diputados.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, en el Congreso de los Diputados.
Eduardo Parra / EUROPA PRESS
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, durante una sesión de control al Gobierno, en el Congreso de los Diputados.

Los socialistas no tienen tiempo que perder para emprender la carrera electoral hacia los comicios europeos. Oficialmente, la campaña empieza el 24 de mayo, pero el PSOE ya se puso en marcha escasas horas después de que cerraran las urnas de las catalanas, que arrojaron un resultado "histórico" para el PSC de Salvador Illa y una movilización del electorado. Esto, sumado al resultado también halagüeño de las vascas, se traduce en un impulso a capitalizar por parte de los socialistas y del Gobierno de cara a las elecciones del 9J. "Venimos de dos procesos electorales positivos, el partido está movilizado. Hay pulso y tensión", exponen fuentes de Moncloa. Todo ello, con el PP como enemigo a batir y la estrategia contra la "ultraderecha" como hilo conductor de sus discursos. 

Será la vicepresidenta Teresa Ribera la cara visible que pondrá en práctica el plan electoral. Este mismo miércoles presenta su candidatura en Sevilla y el sábado se desplazará hasta Barcelona, donde estará arropada por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el ganador de las últimas elecciones, Salvador Illa, con las urnas aún calientes del pasado domingo.

Y es que tanto el Ejecutivo como el partido de Pedro Sánchez observan una gran movilización que no pierde el ritmo tras las dos últimas campañas. Eso será clave para las elecciones europeas, de las que el PSOE se quiere despojar del característico "voto de castigo" al partido que en ese momento está en el Gobierno con el objetivo de enfrentarlas como un refrendo más al proyecto de Sánchez. Lo ven muy posible, porque creen que esto ya sucedió con las últimas citas electorales, especialmente con las catalanas, que a su juicio avalaron las medidas impulsadas desde Moncloa. El avispero que no quieren agitar es el de las negociaciones y pactos tras el 12M, que intentarán dejar para después del 9 de junio. La experiencia de Alberto Núñez Feijóo resolviendo sus coaliciones autonómicas con Vox en medio de la campaña de las generales dejó mella.

Desde Ferraz apuntan a que las vascas y las catalanas han generado movilización, aunque en ambos casos el PSOE pescó votantes de otros electorados. No creen que sea el objetivo en las europeas, en las que aseguran que la clave es sacar a los suyos de casa sin necesidad de adaptar su discurso a otras posiciones que no sean las propias. 

"El PP se ha fusionado con Vox"

También tienen claro contra quién se enfrentan. El PP llega reforzado a las europeas después de una mayoría absoluta en Galicia y unos resultados que superaron sus expectativas en Cataluña, todo ello con unos sondeos que les favorecen. La estrategia contra los de Dolors Montserrat será meterles en el mismo saco de Vox en un escenario europeo en el que el avance de la extrema derecha es evidente, pudiendo quedar en un tercer puesto y erigiéndose como uno de los grandes temas de estas elecciones.

Además, el PSOE tampoco pasará por alto la estrategia del PP en las catalanas, que endureció su discurso contra la okupación y la migración en la recta final de la campaña. "El PP se ha fusionado con Vox en sus políticas y discurso y lo hemos podido ver en las pasadas elecciones en Cataluña", apuntan fuentes de Ferraz, que denuncian que Feijóo usó los marcos de la "ultraderecha" y ahora prepara una "operación maquillaje" para presentarse a las europeas como un partido de derechas "homologable" a alguno de sus socios europeos. En su opinión, el PP tiene miedo a que su electorado castigue "su deriva hacia la ultraderecha". 

Ribera ya dio las primeras pinceladas  en un acto celebrado el pasado viernes en Ferraz junto con la secretaria para la UE, Iratxe García. La candidata pidió al PP que fuese más comedido con sus mensajes contra los migrantes y alertó de que el "sentimiento de abandono" es lo peor que le puede venir a Europa. "Me parecen muy peligrosos los discursos tan agresivos al respecto", apuntó. "El discurso del odio, del individualismo, de la irritación es extraordinariamente peligroso y esta década es crítica", plasmó la vicepresidenta, que también aspira a lograr una comisaría potente en la nueva Comisión Europea.

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