Carlos de Inglaterra cumple un año en el trono, asolado por la enfermedad, los rumores y con una figura emergente: Camila

Momento en el que el arzobispo de Canterbury corona a Carlos III.
Momento en el que el arzobispo de Canterbury corona a Carlos III.
BBC
Momento en el que el arzobispo de Canterbury corona a Carlos III.

Más de 70 años le costó a Carlos Felipe Arturo Jorge Windsor y Mountbatten llegar al trono. Lo que parecía, por momentos imposible, sucedió en septiembre de 2022 tras la muerte de su madre, la longeva Isabel II. La ceremonia de coronación del nuevo rey (74 años) tuvo lugar en una engalanada Londres hace ahora un año, cumpleaños que llega con muchas más sombras que brillos.

No puede decir el rey británico que este aniversario sea dicharachero. El balance de estos 365 días ha estado marcado por la enfermedad y los rumores. La monarquía inglesa ha mostrado más titubeos y precariedad que cuando murió Lady Di, su primera mujer, en 1997, año que su suegra Isabel calificó como de annus horribilis.

El periodo transcurrido desde que Carlos fuera ungido con toda la pompa de un rey tardío empezó con medidas de tipo económico, como imprimir de más austeridad a la institución, entre otras cosas, quitando una casa a su hermano Andrés, que está apartado de toda actividad oficial por su implicación en el caso del pederasta Jeffrey Epstein.

El rey Carlos III sale del hospital The London Clinic acompañado por su esposa, la reina Camilla.
El rey Carlos III sale del hospital The London Clinic acompañado por su esposa, la reina Camilla.
EFE

También acotó la representación oficial en la familia: solo su mujer, su hijo y heredero Guillermo y sus hermanos Ana y Eduardo tendrían un papel en la agenda, aunque esporádicamente algunos sobrinos han hecho pequeñas apariciones. Su relación con su hijo pequeño, Harry, no ha mejorado sustancialmente, si acaso, al contrario. La distancia física -vive en California con Meghan Markle y sus hijos- es también emocional y vital.

Carlos prodigó sus salidas públicas y, en contra de lo que solía hacer su madre, comenzó a estrechar manos allí donde iba, siempre acompañado de Camila, que, de proscrita en tiempos de Diana de Gales, ha pasado a ser el pilar más sólido de la monarquía.

Todo iba más o menos bien, cuando un anuncio dejó muchas dudas y temores en el aire: su nuera y joya de la corona, Kate Middleton, fue operada nada más pasar las Navidades de una cirugía abdominal. La familia cerró filas en torno a ella, pero un percance de salud vino a cruzarse en los asuntos médicos: el rey iba a ser operado también de un problema de próstata. Al menos, la transparencia informativa, en anteriores épocas inexistente, ahora se hacía notar.

Pero lo que parecía un tema menor pasó a ser un asunto de estado de extrema gravedad: el palacio de Buckingham hacía público que Carlos III tenía cáncer, debía someterse a tratamiento, por lo que dejaba las tareas de representación en manos de su mujer y de su hijo mayor.

Ese día de febrero comenzaron las preocupaciones, especulaciones, comentarios y sospechas en torno a qué pasaba realmente en palacio y qué repercusión tendría en la corona si Carlos moría. El monarca hizo algunas videollamadas por temas de trabajo, salidas personales a misa y mantenía consultas políticas en su domicilio, pero su imagen casi se borró del imaginario público. Aunque lo que vendría a continuación no se lo esperaba nadie.

La polémica desaparición de Kate (y de Guillermo que se quedó junto a su esposa e hijos en casa a su cuidado) dos meses después de su cirugía, se 'resolvió' con un vídeo clarificador de ella contando al mundo que ella también padece cáncer.

La princesa de Gales, Kate Middleton, durante el mensaje en el que ha anunciado que tiene cáncer.
La princesa de Gales, Kate Middleton, durante el mensaje en el que ha anunciado que tiene cáncer.
KENSINGTON PALACE

Este mensaje llegó tras muchísima rumorología, desmentidos, fotos trucadas y robadas que no conseguían más que exaltar los ánimos de la población. No obstante, el secretismo y desasosiego dieron lugar a una oleada de simpatía hacia Kate, que a día de hoy sigue de baja por tratamiento y no se sabe si asistirá al sencillo homenaje a su suegro.

El rey volvió a su trabajo la pasada semana, precisamente visitando un centro oncológico con su mujer y hablando con los pacientes y los médicos de las últimas novedades técnicas. 

En su agenda nueva, sometida a su evolución médica, están desde las tradicionales fiestas en el jardín del palacio hasta las carreras reales de Ascot.

Carlos III reaparece junto a Camilla para asistir a misa en Sandringham, este 11 de febrero.
Carlos III reaparece junto a Camilla para asistir a misa en Sandringham, el pasado 11 de febrero.
Getty Images

Los reyes ingleses reciben a dos jefes de Estado extranjeros al año y, de momento, sigue en pie el viaje del emperador Naruhito de Japón al Reino Unido, que se ha anunciado para final de junio. 

Ese mismo mes, el 15 de junio, se celebrará el popular Trooping the colour, el desfile militar que festeja el cumpleaños del soberano, el Buckingham ya está trabajando para buscar la forma en la que el soberano (que tradicionalmente asiste a caballo) participe de forma segura en medio de esa impresionante exhibición.

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