Los almendros de La Quinta de los Molinos ya están en flor… y solo durarán tres semanas

Los almendros de La Quinta de los Molinos ya están en flor y se prolongará durante unas tres semanas.
Los almendros de La Quinta de los Molinos ya están en flor y se prolongará durante unas tres semanas.
AYTO. DE MADRID
Los almendros de La Quinta de los Molinos ya están en flor y se prolongará durante unas tres semanas.

El parque histórico de La Quinta de los Molinos, en el distrito de San Blas-Canillejas, ya está cubierto por un manto de flores rosas. Los 1.900 almendros de este entorno singular han florecido este fin de semana y los madrileños podrán disfrutar este espectáculo natural hasta tres semanas, si las condiciones meteorológicas lo permiten. "Las flores han llegado muy pronto y muy deprisa, normalmente estos almendros cultivados, que dan almendras comestibles, tardan algo más en florecer", aseguraba este lunes la directora de conservación de parques históricos del Ayuntamiento de Madrid, Isabel González.

"Este fin de semana ha hecho mucho calor y una temperatura muy alta, lo que aumenta la velocidad de la floración. Se ha adelantado cinco o seis días y eso en la naturaleza es mucho tiempo", explicaba la directora. Para poder conservar el mayor tiempo posible estas flores es necesario que se den unas condiciones meteorológicas muy concretas, por lo que González no dejará de mirar las alertas del tiempo: "Ahora hay que pedirle al tiempo que siga igual, que no hiele y ni llueva, porque si no las flores se caen. Si las condiciones se dan, durarán hasta finales de marzo, si el tiempo sigue así de caluroso durará una semana y poco más".

Este mes de febrero, La Quinta de los Molinos ha alcanzado el mayor número de almendros en la historia del parque gracias a la plantación de 613 ejemplares nuevos en los últimos cuatro años. Los ejemplares alcanzan los 1.893 debido a la adición de 283 nuevos árboles que han sido plantados a lo largo de la campaña 2022-2023 y los 330 ejemplares que se situaron entre los años 2020 a 2022

Los almendros que se pueden encontrar en la Quinta, están compuestos por las variedades autóctonas Largueta y Marcona. Estos ejemplares ofrecen una floración prolongada y mejoran la polinización, al tiempo que ofrecen una gama de tonalidades que van desde el blanco hasta el rosa. 

El delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, junto al concejal delegado de Limpieza y Zonas Verdes, Jose Antonio Martínez Páramo, y la concejala de San Blas-Canillejas, Almudena Maíllo, han visitado el parque y han invitado a los madrileños a disfrutar de este acontecimiento que anuncia la llegada de la primavera a la ciudad. La Quinta está abierta todos los días del año, de 6.30 a 22.00 horas y la mayor parte de sus recorridos son accesibles para personas con movilidad reducida.

La historia de un parque de principios del siglo XX

La Quinta de los Molinos es una de las últimas fincas de recreo rústicas construidas en Madrid a principios del siglo XX. Destaca por su marcado carácter mediterráneo y sus áreas de explotación agrícola. Tras el fallecimiento del propietario, un reconocido ingeniero y arquitecto llamado César Cort Botí, en 1980, los herederos cedieron 21,26 hectáreas al Ayuntamiento de Madrid con la condición de preservar su legado. 

Este parque incluye un jardín paisajista junto con espacios agrícolas como huertas aterrazadas, cultivo de almendros y un bosque, todo ello integrado con el Palacete de la Quinta y edificios auxiliares como la Casa del Reloj, que destacan por su arquitectura singular. Los visitantes también tienen la oportunidad de disfrutar de una amplia variedad de especies botánicas, que incluyen olivos, pinos, higueras, lilos, retamas, romeros, hibiscos, adelfas, avellanos, tarajes. Además, el parque alberga una diversidad de fauna que incluye mirlos, petirrojos, verdecillos, verderones, palomas torcaces, gorriones, jilgueros, y otras especies.

La Quinta de los Molinos es una pieza clave de un contexto histórico y urbanístico, que forma parte del eje de quintas situadas en la histórica Carretera de Aragón, hoy Calle de Alcalá. Catalogado como Parque Histórico por el Plan General de Ordenación Urbana de Madrid de 1997, este enclave sigue siendo un lugar donde se respira tranquilidad e invita a apreciar la historia y la biodiversidad que la ciudad de Madrid ofrece.

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