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Entrevista

Sara Andrés, medallista paralímpica: "Se puede ser feliz y disfrutar de la vida con una discapacidad"

  • Sara Andrés, que perdió sus pies hace 12 años en un accidente de tráfico, ya se prepara para los Juegos de 2024. 
  • "Me he adaptado bastante bien a esta vida, no necesito unos pies para ser feliz".
Sara Andrés
Sara Andrés
Cantabria Labs / Cedida
Sara Andrés

A Sara Andrés (Madrid, 1986) un accidente de coche le arrebató los pies cuando sólo tenía 25 años. Fue un duro golpe que le obligó, no sólo a ver la vida con otros ojos, sino también a reinventarse. Se inició en el deporte profesional y una década después tiene en su haber varias medallas como velocista, la última, una de plata en los Mundiales hace poco más de un mes. Con la mirada ya puesta en los Juegos Paralímpicos de París de 2024, Sara entrena duro, pero también da conferencias, escribe cuentos, es imagen de varias marcas y, sobre todo, se dedica a vivir intensamente y a aprovechar la segunda oportunidad que la vida le dio hace 12 años.

Te casaste hace unas semanas, hace un mes te proclamaste subcampeona en el mundial… ¿Cómo estás viviendo estos dos acontecimientos?La verdad es que aún estoy intentando digerirlo, porque son tantas emociones… Ganar la medalla supuso la felicidad máxima porque es un reconocimiento al trabajo de todos estos años, volvía a estar en el podio… Y nada más bajarme ya me entraron los nervios de la boda, jajaja… pero estoy muy feliz, muy contenta porque ha sido el verano de mi vida. En una semana ya empiezo a entrenar a tope con los ojos puestos en París. Para mí la vuelta al cole va a ser la vuelta a entrenar, a sudar, a sufrir… pero sarna con gusto no pica, y enseguida me vuelvo a enamorar del atletismo.

Hace poco, nos contaban dos atletas paralímpicos que se sentían más reconocidos que hace unos años. ¿Crees que es así, que el deporte paralímpico tiene cada vez más el hueco que se merece?Sí. Yo llevo en el deporte casi 10 años y es cierto que he notado un cambio radical, sobre todo en la sociedad y en los medios de comunicación, que cada vez más visibilizan a las personas con discapacidad y la discapacidad en el deporte, y eso hace que la gente valore nuestro esfuerzo, nuestros logros y el deporte que practicamos las personas con discapacidad. Mis antecesores aseguran que ya notaron un cambio importante de mentalidad a raíz de los Juegos olímpicos de 2012, de Londres, a lo que yo aún no fui. 

Sara Andrés, en una campaña para la prevención del cáncer de piel, enfermedad que ella misma tuvo hace siete años.
Sara Andrés, en una campaña para la prevención del cáncer de piel, enfermedad que ella misma tuvo hace siete años.
Cantabria Labs

¿Se puede vivir sólo de ser un deportista paralímpico?Lo cierto es que muy pocas personas pueden, pues sólo las que tienen medalla, perciben una beca ADO. Si consigue ser cuarto, quinto, sexto… que son grandes puestos, no tienes una beca con la que poder vivir. Tienes ayudas para material, pero no como para poder vivir. Por eso, muchos de nosotros, nos tenemos que mover para conseguir patrocinadores, sponsors… y podemos dejar el trabajo y dedicarnos sólo al deporte. Además, en caso de que puedas vivir, tienes que buscar un plan b, porque no puedes competir siempre. Yo, por suerte, soy profe, soy funcionaria, y si lo necesito, tengo un plan b. 

Hay frases y expresiones que las personas con discapacidad quitamos de nuestro vocabulario, como ‘no puedo’, ‘me da miedo’…

¿Tuviste que compaginar el deporte con la docencia mucho tiempo?Sí, hasta que hace cuatro años encontré un patrocinador que me permitió centrarme en el deporte. Hasta entonces, trabajaba en el cole hasta las 16:30 o 17:00 y luego salía a entrenar, competía los fines de semana, las concentraciones, siempre andaba pidiendo permisos y era muy agotador física y mentalmente. 

¿Qué te decían los niños, les contabas que habías perdido los pies?Al principio no sabían que llevaba prótesis, pero a raíz de participar en los Juegos paralímpicos de Rio pensé que quizás podrían ver alguna imagen mía en los medios de comunicación y se lo conté. Al principio hubo reacciones de todo tipo: miedo, ilusión, alegría… pero al cabo de cinco minutos era lo más normal del mundo, que es lo que más me gustó, porque los niños se adaptan superrápido. Después les volví muy fans del deporte paralímpico, les enseñaba vídeos… Y naturalizaron mucho la discapacidad, eran más conscientes y cuando iban por la calle se fijaban mucho más… así que espero haber ayudado a que sean más empáticos con las personas con discapacidad y tengan una visión un poco más abierta del mundo. 

¿Qué podríamos hacer para no dejar de mirar a la discapacidad como lo hacen los niños?Lo primero es ser consciente de que, cuando uno crece, coge miedo, ideas preconcebidas… Si tienes consciencia, vas a poder luchar contra ello, y conocer a personas con discapacidad de cerca, sin prejuicios… 

Tú ya has puesto tu granito de arena con unos cuentos…Sí, he escrito cinco cuentos, pero sólo he publicados dos, porque con la pandemia se paró un poco todo y con el deporte no me da tiempo a todo. Mi idea es ir poco a poco publicándolos, precisamente para evitar esos prejuicios, para demostrar que los niños con discapacidad también pueden vivir aventuras y convertirse en referentes de otros niños. Escribir y vender cuentos es complicado, pero poquito a poco quiero ir haciéndolo. Además, ahora estoy también con un proyecto audiovisual que va por la misma línea y que quiero sacar a la luz en un par de años, pero del que aún no puedo contar nada.

Situaciones como la mía te hacen vivir más intensamente 

Algunas personas con discapacidad, ya sea de nacimiento o adquirida, aseguran que, si hacen un balance, la discapacidad le ha dado más cosas de las que les ha quitado. ¿Es tu caso?En mi caso, es cierto que la discapacidad hizo que volviera a nacer y que valorara y agradeciera la vida, y en ese sentido yo me siento muy agradecida por cómo soy ahora, porque he cambiado mucho y eso me lo ha aportado tener discapacidad. Obviamente, si me dieran la opción de volver a tener pies, diría que sí, jajaja, pero como sé que eso no va a pasar, no lo pienso. Dentro que es dura, me he adaptado bastante bien a esta vida, no necesito unos pies para ser feliz.

¿Qué sería más fácil con pies, más agradable, menos complicado, que si viene un hada madrina y me dice que le devuelve los pies le diría que sí…? Por supuesto, porque es un rollo ponerse las prótesis cada día… Pero no sería atleta paralímpica y otras muchas cosas, por eso pienso que tengo que estar agradecida, yo y todas las personas, con o sin discapacidad, porque estamos aquí disfrutando de la vida. 

La idea que quiero transmitir es que somos más que un cuerpo, más que una situación y que siempre tenemos que agradecer estar vivos. Situaciones como la mía te hacen vivir más intensamente y te demuestran que se puede ser igual de feliz y disfrutar de la vida con una discapacidad. A lo mejor una persona a la que le acaba de pasar algo así no lo ve al principio, pero se dará cuenta de que sí es así. 

También dices que a veces las discapacidades pueden ser ‘supercapacidades’…Claro, porque yo, por ejemplo, hago muchas cosas con las prótesis que no había hecho con los pies. Nunca había hecho surf, escalada… Y esa es mi ‘supercapacidad’ ahora, atreverme a hacer cosas, no tenerle miedo a la vida. Hay frases y expresiones que las personas con discapacidad quitamos de nuestro vocabulario, como ‘no puedo’, ‘me da miedo’… 

A los 37 años, ya te ha tocado superar muchos baches: perdiste a tu madre muy joven, a los 25 los pies, has pasado por dos procesos de cáncer… ¿Cómo has conseguido mantener la sonrisa en estas circunstancias? ¿Es otra de tus ‘supercapacidades’?Es cierto que he tenido una vida muy dura. La muerte de mi madre supuso un antes y un después y ahí sí que no tenía muchas sonrisas, la verdad. Era muy pequeña y no sabía muy bien lo que me ocurría, pero posteriormente me he dado cuenta de que tenía una gran depresión. Esa parte fue muy dura, y, paradójicamente, el accidente fue precisamente el despertar de ese sentimiento triste que tenía y me permitió conocerme mucho mejor, a valorar la vida y a ver la parte positiva de las cosas.

Luego vino el cáncer, pero como estaba más feliz conmigo misma y más preparada y ya había superado la pérdida de mis pies, pensé que eso también lo podía superar, luego vino el de piel… y pensé, ‘bueno, está bien que creas que todo lo puedes superar, pero también hay que cuidarse’… Empecé a leer mucho, mucha filosofía, budismo… me hice un ‘refrito’ yo sola y generé mi propia filosofía de vida, que es la que sigo para que para mí la vida sea más fácil y tenga sentido. 

A raíz del accidente, empezaron a usar conmigo la terapia de reírse de uno mismo, del humor, empecé a reírme por todo y ahora es mi seña de identidad, lo hago hasta sin querer. El positivismo también se puede aprender y se puede trabajar. Cuanto más positivo eres, más rápido viene el pensamiento positivo y menos sufres… así que para qué sufrir a lo tonto, jajaja.

Ahora estás metida de lleno en el mundo del atletismo, de las redes sociales, pero ¿te planteas en algún momento volver a la docencia?Pues tengo varios planes, la verdad. Ya pienso en la retirada porque no me queda mucho, y no me gustaría retirarme cuando quede la última en las carreras. Ahora mismo el deporte es mi vida y, cuando puedo, hago conferencias motivacionales, que es algo que me gustaría seguir haciendo, y trabajo con Cantabria Labs y Sanitas, que son las marcas que me patrocinan. Después, o bien volveré al cole, que me gusta mucho, o seguiré dando conferencias, retomaré el tema de los cuentos que necesita un impulso que ahora no puedo darle… no sé si podré hacerlo todo o tendré que elegir, pero tengo muchas puertas abiertas para el ‘después’, que creo que en el deporte es importante.

¿Cuál es tu próximo reto? ¿París o tienes otro más cercano?El gran objetivo son los juegos de 2024 de París, sí, pero antes hay otras competiciones, como europeos, mundiales… No sé si me llevarán a todos porque yo ya tengo el pase a los juegos y otros deportistas no, pero hay muchas competiciones potentes para las que me tengo que empezar a preparar, así que no me voy a aburrir, tengo la agenda repleta… 

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