El trasvase de temporales a fijos cesa un año después de la reforma laboral con la caída del 24% en la contratación indefinida

Imagen de archivo de un camarero atendiendo una terraza en Madrid.
Imagen de archivo de un camarero atendiendo una terraza en Madrid.
Jorge París
Imagen de archivo de un camarero atendiendo una terraza en Madrid.

La reforma laboral entró plenamente en vigor hace un año. Doce meses después, el mercado laboral se muestra en buena forma, registrando mes tras mes récords en afiliación a la Seguridad Social y mínimos en temporalidad. Solo en abril se crearon cerca de 238.500 empleos, lo que supone el mayor aumento de afiliados de la serie histórica para un cuarto mes del año, y el porcentaje de trabajadores con contrato temporal se mantuvo en un mínimo histórico del 14%. Sin embargo, la contratación indefinida cayó por primera vez en más de dos años, lo que evidencia el agotamiento del trasvase de contratos temporales a fijos y la consolidación de las formas de contratación introducidas por la reforma.

Según los datos publicados el jueves por el Ministerio de Trabajo, en el mes de abril se firmaron 1,16 millones de contratos, un 12% menos que en marzo y un 20,19% menos que en abril de 2022. En términos interanuales, la contratación encadena once meses a la baja, a cuenta de los contratos temporales -en abril se firmaron un 16,59% menos que en el mismo periodo del año anterior-, ya que la reforma laboral eliminó el contrato por obra y servicio, obligando a convertir a muchos trabajadores temporales en indefinidos. 

"Las personas que estaban contratadas bajo un contrato por obra y servicio siguieron haciendo el mismo trabajo, pero bajo otro tipo de contrato distinto, bajo modalidades indefinidas", explica el director del centro de estudios Randstad Research, Valentín Bote, que recuerda el pronunciado crecimiento de los contratos fijos discontinuos durante los primeros meses de vigencia de la reforma laboral. En el último mes fueron la única forma de contratación que aumentó en comparación con el mes de marzo. Se firmaron 185.315 contratos de este tipo, un 22,38% menos que en el mismo mes de 2022, cuando pasaron de representar un 6,34% del total de contratos a un representar un 16,47%.

Sin embargo, en el último mes la contratación indefinida también se ha resentido. En concreto, en abril se suscribieron 530.537 contratos indefinidos, un 13,83% menos que en marzo y un 24,06% que en el cuarto mes de 2022. Se trata de la primera vez que la contratación indefinida cae en términos interanuales. Los expertos apuntan como motivo de la caída en la contratación indefinida al fin del trasvase de contratos temporales a fijos impulsado por la reforma laboral. "La caída de la contratación indefinida ha sido mucho más intensa que la temporal, lo que no supone una buena noticia y pone de manifiesto que el efecto 'sustitución' de contratos temporales por nuevos indefinidos se ha agotado ya", apuntan desde el centro de estudios Randstat Research.

Cambio en la forma de contratación

La entrada en vigor de la reforma laboral supuso un fuerte trasvase de contratos temporales a indefinidos, de manera que los primeros pasaron de representar el 85% del total en enero de 2022 al 51,82% en abril de ese mismo año, cuando la nueva normativa entró plenamente en vigor tras un plazo de tres meses para aplicar los cambios. Un año después el nuevo marco de contratación se ha consolidado y los contratos indefinidos representan el 45,84% del total frente al 54,16% que suponen los temporales. 

En ese sentido, según los datos publicados este jueves por el Ministerio de Inclusión, de los 4,1 millones de afiliados que tenían un contrato temporal en el primer trimestre de 2022 y siguen en alta, el 53% han pasado a ser indefinidos, siendo la mayoría (1,8 millones) indefinidos ordinarios y 394.000 fijos discontinuos. El comercio y reparación de vehículos es el sector donde más temporales han pasado a ser fijos, seguido por la hostelería, la construcción y la industria manufacturera.

"Había unas formas contractuales, la reforma las cambió y ahora se está volviendo a un nuevo equilibrio, pero va a seguir habiendo muchas altas de contratos indefinidos", explica el economista José Ignacio Conde-Ruiz, que resta importancia a la caída interanual de contratos indefinidos en abril por el desajuste que supone la comparación con un mes "excepcionalmente bueno" para la contratación indefinida como fue abril de 2022, por el cambio normativo. De hecho, si se comparan los 530.537 contratos indefinidos firmados abril de este año con los 174.980 suscritos en el mismo mes de 2019, antes de la pandemia y de la entrada en vigor de la reforma laboral, el crecimiento de esta fórmula es evidente.

No obstante, tanto Bote como Blasco coinciden en señalar que el aumento de los contratos indefinidos no ha supuesto una mayor estabilidad en el empleo. "No hay mayor estabilidad en el empleo", sentencia el director de The Adecco Group Institute, Javier Blasco, que recuerda el peso que actividades estacionales como la hostelería siguen teniendo en la economía española. De hecho, la mitad de los nuevos empleos creados en abril han sido en el sector de la hostelería, que ya calienta motores para la temporada estival.

"Actividades que son temporales o estacionales y que en el pasado se cubrían con contratos por obra y servicio ahora se están cubriendo con contratos indefinidos, pero cuando la actividad estacional finaliza a esos trabajadores se les despide o se les manda a una situación de inactividad, por tanto la realidad pone de manifiesto que su situación laboral no es más estable, es similar", explica Bote, que niega que se esté alargando la duración de los contratos indefinidos. En ese sentido, 26.907 personas firmaron en abril más de un contrato indefinido, un fenómeno que desde inicios de 2022 ha ocurrido con 459.000 personas. "Firmar un contrato indefinido ya no tiene el mismo nivel de seguridad que tenía antes", concluye el director de Randstad Research.

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