España desaprovecha el 14% de la energía térmica que hogares, negocios e industria usan en calefacción y refrigeración

Mapa de la energía térmica en España.
Mapa de la energía térmica en España.
Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE)
Mapa de la energía térmica en España.

España podría contar con un 14,1% más de energía para dar respuesta a la demanda térmica que hacen hogares, industria y negocios para tener calefacción, agua caliente y refrigeración con la misma actividad de sus cientos de instalaciones y plantas de generación repartidas por el territorio, porque este es el porcentaje de energía que se "pierde" por el camino. Se llama "calor residual", que es el que no se utiliza durante el proceso de generación de energía térmica y que asciende a 60.298.594 MWh al año.

El Instituto para la Diversificación y el Ahorro de la Energía (IDAE), dependiente del Ministerio de Transición Ecológica, acaba de publicar el "Mapa del Calor", una estimación plasmada sobre Google Maps de cómo se reparte por España la demanda térmica -la que se utiliza para calefacción, agua caliente y refrigeración- y también la "oferta térmica", aquella que se genera pero no se utiliza y se pierde de camino a los hogares, las industrias y las empresas. 

Por el momento no hay datos estadísticos precisos, pero según la estimación que hace el IDAE, la demanda térmica en España asciende a más 427.500.000 de MWh al año mientras que en el camino se pierden más de 60.200.000, una "oferta térmica" que no es más que el calor residual, energía que no se utiliza y que puede aprovecharse para calor o refrigeración.

Precisamente para esto, para evitar estas pérdidas de energía que podría emplearse en calefacción, agua caliente o refrigeración, el IDAE ha elaborado un mapa que ubica las demandas estimadas de calor y frío por comunidades, ciudades y sectores de actividad -hogares, servicios e industria- y también las instalaciones térmicas, de incineración de residuos y de fuentes renovables de energía repartidas por todo el territorio para estudiar no solo donde se necesita -se demanda- más calor, sino dónde se pierde más cantidad porque el objetivo es identificarlo para actuar contra esta energía desaprovechada poniendo en pie proyectos de calefacción y refrigeración eficientes.

"Conocer con exactitud las demandas de energía térmica de los distintos consumidores nos permite dimensionar los proyectos a desarrollar de forma adecuada para aprovechar los recursos disponibles y obtener los mayores beneficios económicos y medioambientales", explica en una nota el IDAE. "Avanzar en el desarrollo del potencial de la calefacción y refrigeración eficiente servirá para reducir nuestra dependencia energética, ya que disminuirá significativamente la demanda combustibles fósiles al valorizar calores residuales que de otra manera no se aprovecharían", añade.

El mapa es interactivo, se puede señalar por comunidad o ciudad para comprobar quién -hogares, industria y sector servicios- y en qué se emplea la energía térmica -calefacción, agua caliente y refrigeración- o dónde están situadas las plantas de generación térmica de cada tipo, así como su respectiva "oferta térmica", es decir, la energía que se desaprovecha en cada una de ellas.

El 32% de la demanda está en Madrid

Entre tantos datos, algunos llaman especialmente la atención. Por ejemplo, el enorme peso que tiene la Comunidad de Madrid en la demanda térmica. Uniendo la demanda de calor, de frío y de agua caliente, su demanda anual es de 138.590.000Mhw, que representan el 32% de la demanda total.

Demanda de energía térmica en Madrid.
Demanda de energía térmica en Madrid.
Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE)

Es una proporción muy superior a otras comunidades más extensas y con más población, como Andalucía, que suele encabezar por ello todas las estadísticas. Por lo que respecta a la demanda térmica, la andaluza es en total de casi 50.000.000 Mwh al año. Cataluña, con más población y más industria, se queda en 55.150.000 Mwh al año.

Madrid también queda a la cabeza de las cinco principales ciudades españolas en sus necesidades de calor para calefacción, aire acondicionado y agua caliente. Su demanda es de 16.000.000 Mwh/año, seguida de Barcelona (6.350.000), Zaragoza (4.810.000), Valencia (2.140.000) y Sevilla (2.058.000). 

El orden de algunas de las anteriores ciudades no es el mismo que el que ocupan con respecto a su población, porque si bien Valencia y Sevilla superan a Zaragoza con este criterio, la demanda térmica de esta última es mayor, porque también lo es su actividad industrial y de servicios.

El "mapa de calor" del IDAE también muestra que la demanda térmica en la Comunidad de Madrid o en la Comunitat Valenciana se debe mayoritariamente al sector servicios; en Castilla y León en residencial e industria o industrial sobre todo en el País Vasco.

Si miramos qué ocurre en zonas afectadas por la despoblación, el mapa muestra que la demanda térmica en las provincias de Soria, Cuenca y Teruel es en mayor medida de uso residencial.

Dónde se 'pierde' la energía

Las estimaciones reflejan también que una mayor demanda no trae consigo un mayor desperdicio de energía. Bien al contrario, el mapa sugiere una relación casi inversamente proporcional. La demanda térmica de las cinco mayores ciudades representa el 7,3% del total y su "oferta térmica", la cantidad de energía desaprovechada, el 1,6% de todo el país.

Algo similar se observa por comunidades. La de Madrid, cuya demanda supera por mucho a la de cualquier otra autonomía un calor residual limitado, de 780.100 MWh/año, un 0,5% de su demanda, 138.590.000 MWh/año. 

En el otro extremo, Galicia y Asturias desaprovechan hasta el 40% del calor que generan sus plantas e instalaciones de energía. En otras  comunidades como Comunidad Valenciana o Navarra el calor residual, que no se utiliza y se pierde, es también elevado y llega al 10  y 9,3% respectivamente.

Redactora '20minutos'

Actualmente cubro la información relacionada con energía, transición ecológica y transportes. Antes, también en 20 Minutos, me encargué de la cobertura sobre la crisis sanitaria por Covid y, previamente, de la información relacionada con Presidencia del Gobierno. Antes trabajé en la revista Tiempo y, en Bruselas, en las agencias Europa Press y Notimex y fui colaboradora de el periódico Levante-EMV, entre otros medios. Soy licenciada en Ciencias de la Información y postgrado en Información Internacional y Países del Sur por la Universidad Complutense. En 2021 terminé un Máster sobre Museología y Gestión de Museos de la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA).

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