La brecha entre los sueldos y el IPC se agranda en todos los sectores y se ceba en la hostelería

Imagen de archivo de un camarero atendiendo una terraza en Madrid.
Imagen de archivo de un camarero atendiendo una terraza en Madrid.
Jorge París
Imagen de archivo de un camarero atendiendo una terraza en Madrid.

Se mire donde se mire, no hay profesión de la economía española en la que los salarios estén aguantando el embate de una inflación sin precedentes en las últimas cuatro décadas. Los datos de la estadística de convenios colectivos que difunde cada mes el Ministerio de Trabajo son elocuentes. Mientras que la inflación promedio registrada en lo que llevamos de año alcanzaba el 9% en septiembre, las subidas salariales pactadas entre empresas y empleados apenas alcanzaban el 2,6%. Es decir, la inflación ha subido más de tres veces por encima de los sueldos.

Estos datos apuntan a que los salarios pactados por convenio en lo que llevamos de año se han disparado en un rango que oscila entre el 3,8% de las profesiones científicas y técnicas y el 1,1% del sector financiero (si excluimos la subida del 6,3% para el personal doméstico que trabaja en los hogares, que solo afecta a 827 trabajadores).

Los profesionales de alta cualificación, como abogados, contables, consultores, arquitectos, ingenieros o investigadores son por ahora quienes mejor están capeando la inflación. Los 227.000 trabajadores de estas profesiones que han firmado convenios con efectos este año han logrado subidas del 3,8%. Tras ellos, aparecen los profesionales de las actividades artísticas, recreativas y del entretenimiento, cuyos convenios recogen alzas salariales del 3,7%.

No muy lejos de ellos aparecen los trabajadores del transporte y el almacenamiento. En este sector, uno de los que está notando más de cerca el impacto de la crisis energética por el encarecimiento de los combustibles, se han pactado alzas salariales del 3,3% que afectan a 354.000 trabajadores.

Otro de los sectores más golpeados por los elevados precios de la energía es la industria manufacturera (alimentación, textil, automovilística, siderurgia...). En este sector, más de 2,1 millones de trabajadores (el 28% de todos los que, hasta ahora, han pactado convenios con efectos en 2022) han logrado que sus sueldos suban un 3,2%.

En el otro lado del espectro, los asalariados que salen peor parados son los empleados de la banca y la hostelería. Los convenios pactados en el sector financiero y de seguros apenas recogían subidas de sueldos del 1,1% hasta septiembre, la media más baja de toda la economía. Tras la crisis financiera de 2008, la banca lleva años en un proceso de concentración y reducción de costes en los que se han producido fuertes recortes en sus plantillas (solo entre diciembre de 2010 y de 2020 han perdido 84.204 empleados). 

Sin embargo, el caso más dramático es el de la hostelería, una actividad donde los sueldos negociados por convenio apenas crecen un 1,7%. La hostelería es la segunda profesión con aumentos salariales más bajos en lo que llevamos de año, algo especialmente notable si se tiene en cuenta que es la actividad con un sueldo medio más bajo de toda la economía (apenas 1.376 euros brutos mensuales en 2020).

Aunque la estadística de convenios colectivos refleja con bastante precisión la situación de las negociaciones salariales, conviene recordar que no aporta información sobre algunas cuestiones relevantes. Por ejemplo, quedan fuera de ella las subidas salariales que los trabajadores pactan individualmente con su empresa o las de los empleados que están fuera de convenio (entre 700.000 y 800.000 según algunas estimaciones).

Subidas más fuertes en el norte

Igual que no todas las profesiones han respondido igual a la inflación, las diferencias entre territorios son también llamativas. Dejando de lado los convenios de un nivel superior al autonómico (que afectan al 42% de los trabajadores de la estadística y recogen una subida media del 2,2% para 2022), en general las comunidades del norte han salido mejor paradas que el resto.

Los trabajadores del País Vasco (con una subida media del 5%), Navarra (4,5%) y Cantabria (4,4%) son los que más han visto crecer sus salarios. Unos aumentos claramente por encima de los registrados en Comunidad Valenciana (3,9%), Andalucía y Cataluña (2,7%) o la Comunidad de Madrid (2,6%). Por contra, los asalariados en Aragón (1,8%), Castilla-La Mancha (2,1%), Murcia (2,2%) y Castilla y León (2,3%) reciben los incrementos más bajos.

La situación también es muy diferente en las grandes empresas que en las pequeñas. Según informa Expansión, firmas como Mercadona, Repsol o Enagás ya han anunciado que subirán salarios con el IPC. Por su parte, los grandes fabricantes de automóviles preparan subidas de entre el 6% y el 10%.

Se disparan las cláusulas de garantía 

A medida que la inflación ha ido aumentando, también lo ha hecho el número de trabajadores que disfrutan de cláusulas que vinculan sus salarios al IPC (aunque en la mayoría de los casos las subidas garantizadas no cubren toda la inflación). Los últimos datos señalan que uno de cada cuatro trabajadores españoles ya cuentan con cláusulas de garantía salarial, una cifra que alcanza el 48% entre los asalariados en la industria, pero que solo afecta al 15% del sector servicios -donde trabajan la mayoría de los españoles-. Además, el porcentaje de trabajadores con cláusulas con efectos en 2023 alcanza ya el 45%, según una estimación reciente del Banco de España. 

Pensionistas y funcionarios salen mejor parados

Las negociaciones entre sindicatos y patronal están resultando en subidas salariales inferiores a las rentas que dependen del Estado. Mientras que las retribuciones en el sector privado suben un 2,6% de media en 2022, el salario de los funcionarios subirá un 3,5% este año. Además, los empleados públicos tienen garantizada un alza del 2% el año próximo (con otro 1% sujeto a variables) y una tercera subida del 1,5% en 2024 (mas un 0,5% en variables). 

Los algo más de 9 millones de pensionistas que hay en España son el único colectivo que tiene su poder adquisitivo garantizado. Sus prestaciones subirán lo mismo que lo haga la inflación media entre noviembre del año pasado y el actual. Un alza que el Gobierno calcula que ascenderá al 8,5%.

Devaluación: llueve sobre mojado

Con los datos que se conocen hasta la fecha, los asalariados en el sector privado se encaminan hacia la mayor devaluación de sus salarios en un solo ejercicio en casi 40 años. Un fenómeno que no es exclusivo de España. Según los datos que maneja el Banco Central Europeo (BCE), en el segundo trimestre el año los salarios negociados en la eurozona eran solo un 2,42% más elevados que el año previo.

Sin embargo, la situación de partida de España es especialmente preocupante en lo que a salarios se refiere. En los últimos 20 años, los ingresos netos de los españoles han permanecido congelados en la práctica. Según datos de Eurostat, las ganancias netas de un trabajador sin hijos con un salario medio han aumentado un 43,1% entre 2002 y 2021, mientras que la inflación lo ha hecho un 41% en ese mismo periodo.

España es, después de Grecia, el país de la UE donde menos han aumentado los ingresos netos de un trabajador promedio en los últimos 20 años. Una situación que está llamada a acentuarse al menos en 2022 y 2023, dos años en los que se espera que la inflación sea históricamente alta y las subidas salariales no acompañen.

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