Tres misteriosas fugas en gasoductos desde Rusia: ¿Qué efecto tiene sobre el suministro? ¿Sabotaje? ¿Pone a la UE aún más en alerta?

Los gasoductos Nord Stream 1 y 2 de propiedad rusa han filtrado combustible en las últimas horas al Mar Báltico. Dinamarca ya ha emitido la emergencia energética y la autoridad marítima de Suecia ha lanzado una advertencia también por hasta tres fugas: dos del Nord Stream 1 y una detectada previamente en el proyecto Nord Stream 2. Alemania pide que se aclaren los motivos de estas filtraciones.
Recorrido de los gasoductos NordStream 1 y 2.

La UE ha amanecido con un nuevo sobresalto en materia de energía que, de nuevo, llega desde Rusia. Al menos, este país es el origen de los dos gasoductos -NordStream 1 y NordStream 2- que en estos momentos registran hasta tres fugas que afectan a Dinamarca y Suecia.

A la espera de esclarecer lo ocurrido, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, no descarta que se deba a un "sabotaje", algo que también contempla el Kremlin. Mientras, Bruselas debate limitar el precio del gas que la UE compra a Rusia, una cuestión que ahora mismo queda casi fuera de todo contexto, ya que lo ocurrido en el mar del Báltico no afecta al suministro en estos momentos: el NordStream 1 está parado desde hace semanas y el NordStream 2 todavía no tiene autorización para operar.

¿Qué ha pasado?

Las autoridades de Suecia y Dinamarca han detectado tres fugas en el mar Báltico en dos gasoductos que parten de Rusia. En concreto, hay dos escapes en el NordStream 1 y otro más en el NordStream 2. Ambos retoman tierra por Alemania. 

Las fugas están ubicadas al noreste de la isla danesa de Bornholm y se detectaron después de que Alemania comprobara una brusca y misteriosa caída en la presión del Nord Stream 2 de 105 bar a solo 7 en unas horas y por la noche. Son escapes que "no tienen precedentes", según NordStream AG, la compañía suiza que opera del gasoducto. "No es una fisura, es un agujero realmente grande”, ha dicho el director de la Agencia Danesa de Energía. 

Los gasoductos Nord Stream 1 y 2 de propiedad rusa han filtrado combustible en las últimas horas al Mar Báltico.

¿Sabotaje?

La sospecha es inevitable porque de ella ya han hablado en voz alta las autoridades de Dinamarca También las de Alemania e incluso desde Moscú, en lo que podría ser un intento de apartar toda responsabilidad.

Para empezar, porque todavía se desconoce la causa de lo ocurrido y, por otra, por los antecedentes de Rusia en la guerra energética contra la UE que a acompaña a la guerra clásica en Ucrania, en la que ha contraatacado con supuestas averías y con cortes del flujo de gas más o menos justificados y por duración determinada o indeterminada. En este caso, uno de los motivos que llevan a pesar que estas fugas quizá no sean casuales es que se produjeron dos días antes de la inauguración gasoducto del Báltico -Baltic Pipe-, que llevará gas natural desde Noruega hasta Dinamarca y Polonia y que está llamado a reducir la dependencia de estos países en el gas ruso. 

Finalmente, esta infraestructura de Noruega hasta el este y centro de Europa con entrada por el puerto polaco de Golenióv, ha sido inaugurada este martes. La UE la ha financiado con 267 millones y la Comisión espera que "tenga un valioso papel para mitigar la crisis energética".

"No puede descartar" un sabotaje, ha dicho la primera ministra de Dinamarca acerca del suceso. A pesar de que en ese caso todas las miradas se dirigirían a Moscú, tampoco el Kremlin ha descartado este martes que estas "inexplicables fugas" en sus gasoductos puedan deberse a un sabotaje. El director de la Agencia Danesa de la Energía se ha manifestado en un sentido y en el otro. "Puede ser un acto deliberado. Pero también puede ser otra cosa. Es extremadamente raro que algo así suceda. Y cuando sucede tres veces en muy poco tiempo, entonces hay motivos para preocuparse".

Por su parte, la Comisión Europea ha optado este martes por mantener la prudencia y no se ha unido a las sospechas públicas hasta que haya información. "No es el momento de especular en causas potenciales y coincidencias", ha dicho desde Bruselas el portavoz de Energía, Tim McPhie. La Comisión está en contacto con los países afectados -que además de Dinamarca y Suecia también son Alemania y Finlandia- para saber qué ha sucedido. McPhie se ha mantenido firme en este mensaje durante la rueda de prensa diaria de la Comisión, a pesar de que ya Frederiksen hablaba de un posible acto consciente.

 "No especularemos sobre si es un sabotaje, no tenemos los elementos para determinar la razón de la fuga", ha insistido, aunque ha añadido por si llegara a confirmarse que "cualquier acto de sabotaje en cualquier infraestructura es algo que condenamos. Para tener más reacciones tenemos que saber los hechos cuando se determinen".

Peligro para la zona

Además de las consecuencias política que podría tener que las fugas se debieran a un sabotaje, el escape de gas en el mar Báltico supone un riesgo medioambiental evidente. El gasoducto NordStream 2 contiene en estos momentos 177 millones de metros cúbicos de gas, que las autoridades daneses temen que pueda terminar en el mar en los próximos días.

Para evitar una catástrofe natural, Dinamarca ha establecido una zona en la que está prohibida la navegación alrededor de la fuga de cinco millas náuticas y algo parecido han hecho otros países afectados. El motivo es que "es peligros para el tráfico marítimo", ha difundido en un comunicado la agencia danesa de la energía, que también ha asegurado que "fuera de la zona de exclusión no hay ningún riesgo asociado a la fuga".

¿Se interrumpe el suministro a la UE?

La respuesta corta es que no. La larga, es que el conflicto energético con Rusia está tan enconado que los desperfectos en las dos principales infraestructuras para el transporte de su gas a la UE no afectan al suministro porque no lo hay por esas dos vías. 

Tanto el NordStream 1 como el 2 ya estaban parados antes de ese suceso. A principios de septiembre Moscú volvió a suspender el flujo por el NordStream 1 "por motivos técnicos", dijo, aunque ahí volvían a aparecer motivos políticos. Fue justo después de una reunión del G7 que acordó limitar el precio del petróleo que llega desde Moscú y de que la Comisión Europea pusiera sobre la mesa hacer lo mismo con el gas. Ya lo había hecho antes, debido a averías que tomaron un tiempo extraordinariamente largo para ser reparadas, pero en esta ocasión el corte de gas fue por un tiempo indefinido que todavía dura, de modo que a día de hoy no hay flujo que suspender por las dos fugas detectadas en el Báltico. Lo mismo sucede con el NordStream 2, una infraestructura más nueva que tampoco está en funcionamiento porque Alemania decidió suspender su uso como reacción al ataque de Rusia sobre Ucrania.

"La Comisión Europea ha sido informada de tres fugadas, dos en el NordStream 1 y una en el y lo seguimos muy de cerca junto con los Estados miembros afectados. Por el momento no hay impacto sobre la seguridad de suministro porque las entregas del NordStream 1 está paradas desde hace semanas y el NordStream 2 no está autorizado [para operar]", ha dicho el portavoz de Energía de la Comisión.

Debate para penalizar el gas ruso

Independientemente de que sea un accidente o una rotura intencionada, lo cierto es que de momento el flujo de gas de Rusia a Europa no sufriría ninguna alteración, simplemente porque en estos momentos no hay ninguno por esas vías. Con esta misma paradoja en mente se trabaja en estos momentos en la UE para limitar el precio del gas que importa, para intentar así rebajar las facturas de la luz.

El debate se encuentra en estos momentos entre la intención de la Comisión de que este límite de precio solo afecte al gas ruso, a modo de una nueva "sanción" a Moscú. Buena parte de los Veintisiete gobiernos de l la UE reclama que el límite se establezca para todo el gas importado, independientemente de dónde venga.

A principios de septiembre, la comisaria de Energía, Kadris Simson, defendió limitar el precio solo al gas ruso, que algunos Estados miembros temen que lleve a Moscú a suspenderlo definitivamente, con una frase muy elocuente: "Nadie nos da garantías de que Rusia vaya a mantener abierto el grifo o que no lo corte hagamos lo que hagamos".

Esta cuestión será una de las que estará sobre la mesa de los ministros de Energía que volverán a reunirse este viernes en Bruselas. Antes, hasta 13 Estados miembros, incluido España, habrían firmado una carta en la que insisten a la Comisión en que hay que limitar el precio de todo el gas, no solo el ruso. Este martes, el portavoz del Ejecutivo comunitario, Eric Mamer, ha hecho oídos sordos a este documento. "Tenemos informaciones que dicen que hay una carta pero no la hemos recibido", ha dicho. 

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