Desvelan cómo fueron los días previos al 'Sussexit' que cambiaron la vida del príncipe Harry y Meghan Markle y el papel de Isabel II

Los duques de Sussex, el príncipe Harry y Meghan Markle, en una imagen de archivo.
Los duques de Sussex, el príncipe Harry y Meghan Markle.
EFE / Daniel Pockett / ARCHIVO

Courtiers: The Hidden Power Behind the Crown, que se podría traducir por 'Cortesanos: el poder oculto detrás de la Corona'. Así se titula el libro del periodista Valentine Low, uno de los expertos en la familia real británica del periódico The Times, que sale a la venta este mismo martes y en el que explica cómo Isabel II tuvo que tomar cartas en el asunto del Sussexit, ofreciendo diversas soluciones que no satisficieron las demandas del príncipe Harry y Meghan Markle.

De hecho, Low narra en los extractos que ahora mismo se pueden leer cómo precisamente aquellas horas fueron decisivas para la mudanza final de los duques de Sussex a Montecito, en California. Según el libro, uno de los momentos clave fue la llamada 'Cumbre de Sandringham', que tuvo lugar menos de una semana después de que el 8 de enero Harry y Meghan anunciasen que se iban.

Con las reuniones primero en Clarence House, entonces casa del aún príncipe Carlos de Gales, y que más tarde pasarían a ser deliberaciones en Buckingham Palace se llegó a cinco supuestos entre los que debían escoger los duques. Así, algunos de los escenarios posibles era que tuviesen un mes al año para sus actividades o reducir al mínimo sus compromisos oficiales y que utilizasen su tiempo en otras funciones ajenas a la monarquía.

La única condición para todas ellas era la misma: no aceptar ningún beneficio económico por dichas actividades. Si no seguían esta regla, así como las que cumplen los otros miembros de la corona, "no se les permitiría llevar a cabo deberes oficiales". "Había una visión muy clara: no se puede estar entrando y saliendo", puntualizó una fuente a Low.

El periodista, además, se hace eco de todas las voces más críticas con Meghan Markle, en una avalancha de declaraciones que van desde que la exactriz estaba molesta porque no se le pagase por hacer giras reales a que le molestaba tener que estrechar la mano de la gente o que se cabrease porque sus asistentes hubiesen de rechazar los obsequios que la pareja recibía.

Es un matiz importante que Low ya ha sido criticado por su actitud beligerante ante Meghan y que tuvo que negar las acusaciones de que fue el príncipe Guillermo quien le dio su "aprobación" para que publicase algunas de sus noticias que llegarían a provocar el "bullying táctico" por el que la pareja hizo las maletas.

En el propio libro nuevo se ve claramente este hecho al darle pábulo a un exmiembro de Palacio que afirma: "Meghan pensó que iba a ser la Beyoncé del Reino Unido, que ser parte de la Familia Real le daría ese reconocimiento. Sin embargo, lo que descubrió fue que había tantas reglas, y algunas tan ridículas, que ni siquiera podía hacer las cosas que hacía como un personaje no público". Él se defiende asegurando que también es crítico con cómo la trató la familia real.

El libro agrega, además, que la pareja se sintió "arrinconada e incomprendida" y que la "inflexibilidad" ante su solicitud no solo hizo que Harry le enviase un correo a su padre, el hoy rey Carlos III, y que este despachó rápido asegurándole que esto requería una "conversación familiar adecuada" a finales de aquel enero, sino que llegaron a plantearse personarse ante la reina, algo que finalmente no llegaron a hacer sin su cita previa.

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