El Mediterráneo Sound cierra el verano con Siloé y Melendi en estado de gracia

Melendi y su banda, en el Mediterraneo Sound, en la Marina de Valencia, organizado por Fever.
Melendi y su banda, en el Mediterraneo Sound, en la Marina de Valencia, organizado por Fever.
I. Á.

Tan solo un día después del último día del verano, coincidiendo con el solsticio de otoño y el comienzo de la estación en que las hojas que caen, se celebró en la Marina Sur de Valencia el Mediterráneo Sound, el festival que ha servido de cierre de la temporada de grandes eventos musicales al aire libre. 

Fever, empresa organizadora del evento, acertó con la combinación de artistas y bandas y con el lugar, junto al puerto, donde los mástiles de los veleros se sumaban a los brazos de las en torno a 7.000 personas que asistieron a la llamada de Hombres G, Melendi, Taburete, Zzoilo, Siloé y Yarea. 

Comenzó esta última muy temprano, aún en la sobremesa, con un recital tibio y templado como la temperatura en la ciudad de la luz. La joven cantante fue volcándose con sus canciones suaves y melódicas. 

De esa introducción tranquila se pasó sin más al subidón que supuso la llegada de Siloé y Fito Robles, el vocalista, que levantaron al público, volcándose y mezclándose con él. 

"Creemos en la música horizontal, en que nos una a todos", decía Fito, que apareció por sorpresa con su guitarra entre el público en la zona general, generando un gran corro donde cantó su primera canción, en un baño de multitudes que se repetiría más adelante, cuando saltó del escenario para mezclarse con los fans una vez más. 

Fito fue 'tuneando' sus canciones para nombrar a la Marina o a Hombres G o a sus otros compañeros, bromeando: "Viniste a ver a Zzoilo y Taburete eso a mí me da igual", colaba Siloé en la canción Sigo pensando en ti

Canción tras canción Siloé fue haciendo participar al público, haciéndole cantar, llevándole arriba. ¿Puede ir Siloé a todos los festivales, por favor?

Más tarde fue el turno para Zzoilo, que mezcló sus canciones pegadizas de última generación y para las más tempranas generaciones con popurrís caóticos y desordenados, pero que más da si es un festival y la gente lo gozó. Entre los grandes éxitos que versionó estuvieron Quédate (nadie la llama BZRP Music Sessions #52), de Quevedo y ¿Quién vive en la piña debajo del mar? de... bueno, de Bob Esponja. No podía ser de otra forma, cerró el recital con Mon amour

Más tarde Zzoilo también se dio un baño de masas, cuando bajó al público a hacerse fotos con algunas de sus fans y a disfrutar del concierto de sus compañeros de cartel. 

Tras el parón, que amenizó en cada interludio DJ Ardiya, llegó taburete y con ellos una legión de personas sin edad para votar y quiénes podrían ser sus padres, en una curiosa mezcolanza de público muy polarizado en la edad. Eso sí, hicieron un buen desempeño en lo musical, con un sonido potente y claro.

Sí se le puede reprochar a Willy Bárcenas, el cantante, que se limpiara el sudor con una la toalla para después arrojarla al público, como si el sudor de los cantantes fuera maná que alguien podría querer. Elvis vive. 

"Esto no es populismo, esto es público de categoría", dijo Willy después de recordar que este verano habían dado más de 40 conciertos por toda españa.

"Ahora vienen los veteranos y estamos orgullosos de compartir escenario con ellos pero a los veteranos también hay que enseñarles ese caminito que marca la juventud", dijo el cantante de 32 años antes de entonar Caminito a Motel.

Por fin llegó Melendi, uno de los cabezas de cartel y experimentado en eso de darle al público lo que quiere. Llevaba una cohorte de 9 músicos, con chelo, piano, saxo, guitarras, bajos, percusionista...  es de agradecer que la música en directo emplee el talento de tan amplio elenco de artistas. 

Y más cuando esos músicos, incluido el propio Melendi, tocaron con esa energía como de inicio de una gira, como si fuera la primera vez, disfrutando los primeros y haciendo disfrutar el público sin tiempo para el reposo. 

Fue un concierto con tono reivindicativo, en el que Melendi soltó un buen puñado de discursos que fueron de lo reivindicativo a lo filosófico pasando por la charla inspiracional. 

Rosa Parks, Anna Frank, Amelia Earhart, Lola Flores... fueron algunas de las grandes mujeres homenajeadas antes de la canción Déjala que baile, antes de la que Melendi recitó un fragmento del poema Vengo desde el ayer, de Jenny Londoño.

También hubo un alegato contra la guerra antes de Yo me veo contigo, una canción de alguna forma autobiográfica del cantante, antes de la cual ironizó sobre una de sus leyendas urbanas: "No, no he estado en la cárcel".

Al piano cantó Melendi Un alumno más, con su reivindicación en pro del colectivo LGTBIQ+... "mira padre, soy homosexual... es fuerte esto, ¿eh?", reflexionaba el cantante. 

Hombres G, en el 'Mediterraneo Sound', de Fever.
Hombres G, en el 'Mediterraneo Sound', de Fever.
I. Á.

Los más esperados de la noche, y no sólo por esa generación boomer que ignora serlo, pues buena cantidad de jóvenes cantaban y coreaban, llegaron los Hombres G, que abrieron con Voy a pasármelo bien, haciendo saltar y emocionarse a todo asistente del Mediterráneo Sound. 

"En 2023 cumplimos 40 años. 40 años de una vida acojonante, con los mismos amigos, recorriendo el mundo, haciendo lo que nos gusta y pasándolo bien. 40 años en los que no podemos dejar de agradecer al público una vida tan maravillosa", decía David Summers al inicio del recital. 

"Todo esto empezó en un bar al que íbamos con 17 años donde nos emborrachamos por primera vez, nos enamoramos por primera vez... Es un bar al que aún vamos de vez en cuando. Le hicimos la canción, Visite nuestro bar. Y hacemos ahora La esquina de Rowland en homenaje a ese bar", contaba antes de arrancar con ese tema. 

Pero después llegó un largo, un demasiado largo rato de las canciones de su nuevo disco, poco energéticas y poco conocidas, que crearon un valle en el concierto que fue después difícil de remontar. Alternar con alguno de sus grandes éxitos habría sido más de agradecer. 

Llegaron al final, Indiana, No te escaparás, Nassau, Suéltate el pelo, Visite nuestro bar y Marta tiene un marcapasos hicieron que el público se volcara y para los bises dejaron Temblando, Venezia y Sufre Mamón

La brisa del mar corría haciéndose por minutos fresca, llevándose el verano y las últimas notas antes de que el DJ Luigii Nieto comenzara una última andanada de canciones discotequeras para los que se resistían a irse a casa. 

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